miércoles, 8 de setiembre de 2010

Kristina y Hugo Boss; Articulo 14 Bis (1957), y su modelo inspirador (1951).


Alemania: 30 años de cogestión

Con un acto en Berlín se conmemoraron los 30 años de la Ley de Cogestión en Alemania: la canciller federal la calificó de "exitoso modelo" y los sindicatos exigieron su ampliación.

Merkel subrayó que la cogestión lleva a que el personal se identifique más con su empresa y los conflictos puedan ser solucionados en un marco de diálogo.

En ese sentido, agregó la canciller federal, la cogestión es una ventaja y no es una desventaja competitiva de Alemania y un componente imprescindible de la economía social de mercado. Alemania es uno de los países de Europa con menos días de huelga: la paz social también es una ventaja, resaltó la jefa de Gobierno. Ese principio agregó, debe servir de base de partida para el debate actual en el país en relación con la modernización y "europeización" de la cogestión.

El presidente de la Federación Sindical Alemana (DGB), Michael Sommer, calificó a la cogestión de "importante institución" y exigió su ampliación.

Cogestión se llama a un conglomerado de diversos derechos de coparticipación de los trabajadores o sus representantes en decisiones empresariales. Los 30 años que se conmemoran hoy se refieren a la aprobación de la Ley de Cogestión en el Bundestag (Parlamento Federal) alemán, en 1976, que tuvo varios predecesoras y de la que actualmente se estudia una eventual reforma para adaptarla a una Alemania insertada en la Unión Europa y en un mundo globalizado.

Se diferencia entre tres formas de cogestión: en el lugar de trabajo, en la organización de la empresa y en la dirección de los negocios.

Diversos tipos de cogestión

La cogestión en el lugar de trabajo supone que el trabajador tiene derecho a instrucciones claras acerca de sus labores y de las responsabilidades que asume. Además debe recibir información acerca de los peligros en el lugar de trabajo, tiene derecho a realizar propuestas relativas a su puesto de labores y acceso al legajo que se lleva sobre su persona en el departamento de Personal.

El empleador también tiene que oír al comité de empresa antes de proceder a un despido. Si no lo hace, el despido es ineficaz a efectos legales. El comité de empresa se encarga, entre otras cosas, de velar por que se respeten las leyes, reglamentos, normas de higiene y seguridad, convenios colectivos y acuerdos empresariales vigentes.

En cuanto a la cogestión en la organización de la empresa, el trabajador tiene derecho a coparticipar en la conformación del lugar de trabajo, el proceso y el entorno laboral, como por ejemplo el horario de trabajo, la planificación y de personal, las directrices acerca de la selección de personal, las instituciones sociales de la empresa, el control del horario de trabajo y el rendimiento.

El órgano de cogestión en la organización de la empresa es el consejo de empresa. Derecho a la formación de un consejo se tiene en empresas a partir de cinco trabajadores fijos. Los acuerdos logrados entre el consejo de empresa y la patronal se aplican a todo el personal.

Lea en la segunda parte las posibilidades de cogestión en la dirección de las empresas y los planes para el futuro.

La cogestión en la dirección de los negocios de una empresa se aplica en firmas que son persona jurídica y tienen más de 500 empleados. En el caso de empresas con entre 500 y 2000 trabajadores, los derechos de cogestión de los trabajadores son relativamente débiles.

Más derechos tiene el personal en empresas con más de 2000 trabajadores. Los derechos de cogestión más vastos se registran en la industria del acero y del carbón, para la que existe una ley específica, que rige en empresas con más de 1000 trabajadores.

El órgano de cogestión en la dirección de las empresas es el consejo de vigilancia. En Alemania hay unas 750 empresas con consejos de vigilancia de acuerdo con la Ley de Cogestión y unas 50 empresas con consejo de vigilancia de acuerdo con la Ley de Cogestión en la Industria del Carbón y el Acero.

El consejo de vigilancia está constituido por representantes de los trabajadores y de los propietarios de la empresa. Los consejos de vigilancia de las empresas en régimen de cogestión tienen distintas composiciones en función de la forma jurídica de la empresa, el número de trabajadores y el sector económico.

Dos votos para el presidente

En las formas más sencillas de cogestión, la patronal tiene siempre una mayoría en el consejo de vigilancia. Para las sociedades anónimas, comanditarias y de responsabilidad limitada, la Ley de Cogestión de 1976 establece la composición paritaria. No obstante, en caso de que en esas sociedades se produzca un empate en el consejo de vigilancia, el presidente tiene dos votos.

Haciendo un balance se llega a la conclusión de que la cogestión no tiene una influencia decisiva en la dirección de una empresa: al fin y al cabo las fuerzas del mercado también rigen para los miembros del consejo de vigilancia. No obstante, la cogestión sirve de órgano de control, permite a los trabajadores acceder a informaciones y les proporciona una cierta influencia en alguna toma de decisiones. Y, lo que quizás sea más importante: ha ayudado a asegurar en las últimas décadas una singular paz social al país.

La reforma de la cogestión

En el 2005 fue creada una comisión para estudiar una reforma de la cogestión. Por el momento parece difícil llegar a un consenso entre patronales y sindicatos. Porque mientras que los sindicatos exigen que la Ley de Cogestión rija también para empresas con 1000 empleados, las patronales argumentan que en ningún otro país europeo los trabajadores tienen tantos derechos de codeterminación.

De acuerdo con datos del Instituto de la Economía Alemana (IW), próximo a las patronales, en 14 de los 25 países miembros de la Unión Europea no existe codeterminación ninguna de los trabajadores en consejos de vigilancia. Entre ellos se cuentan por ejemplo Gran Bretaña, Francia, España y Bélgica.

Kurt Biedenkopf (democristiano), presidente de la comisión, pone en duda por su parte que las empresas hagan depender de la cogestión la decisión de invertir o no en Alemania.

http://www.dw-world.de/dw/article/0,,2151342,00.html

PD1 La imagen no son la CFK Alemana y el Moyano Alemán.

Ángela Merkel (izq.) con Michael Sommer, presidente de la Federación Sindical Alemana: de acuerdo en cuanto a la importancia de la cogestión.

PD2 Para más data:

La cogestión en Alemania occidental

http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/10/RPS_015_097.pdf

La cogestión en Alemania al concluir el año 1951

http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/10/RPS_013_053.pdf

Que fue LA INSPIRACION para el 14 Bis, de la Reforma de 1957.

Productividad y Ortodoxia Peronista.


SEÑORES:

Yo pienso que desde 1944, cuando iniciamos las reformas de tipo social y económico en el país, no ha habido para muestra economía y para nuestro bienestar social ningún acto más trascendente ni más importante que el que comenzará con la realización del Congreso Nacional de Productividad y Bienestar Social.


Con él se iniciará para la República, diríamos, la segunda e imprescindible etapa de realizaciones para su triunfo económico y para su bienestar social.

El congreso que se organiza no es, como algunos creen, algo referido exclusivamente a los empresarios y a los trabajadores del país; es un congreso que debe interesar a cada uno de los argentinos, porque el problema de la economía y del estado social no es de incumbencia exclusiva de un sector particular, sino de todos los argentinos.

Nosotros hemos sostenido en 1944 que en la comunidad argentina no debe haber lugar para aquel que no sea capaz de producir, por lo menos, lo que consume.


Esa etapa ha sido superada, y, por lo tanto, debemos iniciar una nueva con un nuevo objetivo, estableciendo que aquella premisa no es ya para nuestra actualidad económica y social un postulado; el nuevo postulado es que cada argentino debe producir al máximo para engrandecer y enriquecer a la República.


Nueva etapa de superación nacional

Por esa razón, es halagador presenciar la realización de este congreso, que pone en marcha esa nueva etapa de superación nacional.


Los factores preponderantes en él serán, .indudablemente, el Estado, las empresas y el pueblo que trabaja.


Es evidente que en esos tres factores se conjugarán todas las realizaciones.

Es sabido que se pueden realizar dos clases de congresos: aquel de tipo formal, que, imbuido de un método ideal, traza grandes concepciones que pueden o no realizarse, y el congreso efectivo, el real, que va a llevar a cada argentino la necesidad de que produzca y de que trabaje, y la convicción de que su sacrificio encontrará en las realizaciones nacionales la justa retribución de sus afanes.


Yo creo que el segundo método es el que nosotros debemos adoptar, y para ello es necesario que nos pongamos a trabajar, que interesemos a cada uno de los argentinos en este problema y que lo persuadamos de la necesidad imprescindible de realizar esta etapa.


Si lo conseguimos, el congreso será de una efectividad extraordinaria; de lo contrario, será un congreso más, intrascendente e inoperante como otros tantos que se realizan.

De ahí la preocupación que he de poner en todo lo que corresponda al Estado, a sus organizaciones y al Gobierno, para interiorizar a todo el pueblo argentino de la necesidad de una compenetración y de un convencimiento profundo de que el destino de la Patria está estrechamente ligado a este Congreso de Productividad y Bienestar Social.

Cada argentino debe saber que han terminado las posibilidades de un bienestar social que no esté afirmado en una mayor riqueza, y que el camino que conduce a esa mayor riqueza es únicamente el de la productividad.


Producir más y mejor

Es por esto que, en nombre del Gobierno y del Estado, empeño mi palabra de trabajar incansablemente para cumplir con las dos funciones fundamentales que corresponden al Gobierno y al Estado.


La primera función es la intrínseca, vale decir, aquella que el Gobierno y el Estado deben realizar como productores para el bien de la comunidad.


La segunda es la de posibilitar; a través de las medidas del Gobierno y del Estado, el cumplimiento, por parte de cada uno de los argentinos, de la consigna de producir más y mejor.


No estaríamos en nuestro lugar si nuestro trabajo no estuviese encaminado a posibilitar a cada argentino la realización de su trabajo en las mejores condiciones posibles y con el mayor margen de retribución beneficiaria.

En este sentido, señores, trabajaremos incansablemente y trabajaremos en colaboración y en cooperación permanente con la Confederación General Económica y con la Confederación General del Trabajo.


En la medida de nuestras posibilidades, haremos todo aquello que beneficie al trabajo de la comunidad.

Nosotros hemos empezado esta tarea hace ya largo rato.


Un Estado bien organizado y un gobierno bien racionalizado son, probablemente, el punto de partida de lo que al Gobierno y al Estado les corresponde cumplir como función específica.

En el futuro, todas las medidas que adopten el Estado y el Gobierno estarán encaminadas a favorecer esa función específica en lo social y en lo económico: luchar por una mayor productividad y por un mayor bienestar social.


En esta función, señores, comprometo el nombre del Gobierno y del Estado, como así también el prestigio de los hombres que trabajan para realizar dicha función.

Este problema, desde el punto de vista de nuestra concepción social, encaja perfectamente bien en nuestra reforma.


Nosotros comenzamos a luchar para que en la comunidad argentina terminasen los problemas que significaban una rémora para su organización, para su economía, para su riqueza y para su bienestar social.

Hemos luchado desde el comienzo por una mejor distribución de la riqueza, por abatir un sistema que descapitalizaba el noventa por ciento de la comunidad para capitalizar un pequeño sector, a fin de dar acceso a la propiedad y acceso a la capitalización, sea en empresas o sea por el ahorro, a todo el pueblo argentino.

Este objetivo ha sido alcanzado.


Nosotros podemos hoy asegurar que no hay ninguna comunidad en el mundo donde el acceso a la riqueza esté mejor asegurado que en la República Argentina, y yo pienso, como termina de expresar el señor presidente de la Confederación General Económica, que cada argentino tiene la posibilidad de alcanzar esa riqueza y esa felicidad si no equivoca el camino y si sabe emplear sus energías, sus esfuerzos y aun sus sacrificios para alcanzarla.


Esa posibilidad es, en todas las comunidades, lo más difícil de asegurar, y en la nuestra ha sido feliz y definitivamente alcanzada.


Hemos cumplido todo un programa

En esto, señores, hemos cumplido todo un programa.


Nosotros encontramos una comunidad donde la distribución de la riqueza era injusta y era desigual, y, lo que es más grave, donde un gran sector de esa comunidad tenía vedado el camino para alcanzar su mejora económica y su bienestar social.


Para corregir ese mal, nosotros hemos procedido a la realización de una reforma que se ha cumplido íntegramente, y hoy podemos decir que los beneficios de las empresas ya han sido justa y ecuánimemente distribuidos en la comunidad, respetando la capitalización indispensable para, la realización de las empresas.


No podríamos ya echar mano a los recursos de esa capitalización para mejorar el bienestar social.


Se ha llegado ya a límites que no permiten que ese bienestar social pueda afirmarse sobre lo que hoy existe como capitalización en nuestro país.

Si queremos mayor bienestar social debemos producir mayor riqueza o, de lo contrario, será siempre una ilusión el que pretendamos alcanzar un mejor “standard” de vida y un mejor bienestar social sin producir la correspondiente riqueza que ha de apuntalarlos, sostenerlos y consolidarlos.

En otras palabras, se ha repartido lo posible.


Para más, hay que producir.


Este es el punto de partida de este momento y de este congreso.


La República Argentina tiene, potencialmente, riqueza suficiente como para mantener el “Standard” de vida alcanzado.


Si queremos algo mejor, es necesario que lo alcancemos trabajando y produciendo.


Las riquezas potenciales del país son inmensas, pero esas riquezas potenciales no satisfacen necesidades; quizás puedan satisfacer ilusiones.


Pero ni los hombres ni las comunidades viven de esa clase de ilusiones.


Es necesario que esa riqueza en potencia la coloquemos en acción, y entonces el bienestar social, el aumento del “Standard” de vida, como el aumento de la felicidad que de ello puede desprenderse, podrán ser repartidos en la comunidad.


Ese problema es tan simple, que creo resulta innecesario abundar en ninguna otra consideración.

El aumento de la producción y el empresario

Señores:


Esta productividad tiene también, fuera de la acción estatal a que me he referido, el aspecto empresario.


El empresario puede influir en el aumento de la producción a través de su organización, de su eficiencia, de su buen gobierno de la empresa y de una dirección adecuada de la misma.
Eso es lo que el empresario puede realizar.


Y no tengo ninguna duda; sé que será realizado en nuestro país, que inicia una etapa de superación en la dirección de las empresas y en la administración de las mismas.

Su acción estará referida, entonces, a una producción eficiente, en primer término, y, en segundo término, suficiente.


Eficiente en su calidad, en su costo, y suficiente en la cantidad necesaria para el consumo y, ulteriormente, para la exportación.

Yo tengo la seguridad de que la producción en nuestro país, en lo que a este aspecto se refiere, no es todavía ni eficiente ni suficiente.


Alcanzar esos dos objetivos es lo que debemos proponernos todos: empresarios, Gobierno y trabajadores del país.

En cuanto a la productividad, en el sentido del trabajo, también tiene, en este aspecto, una importancia extraordinaria el último punto que hemos mencionado para las empresas: eficiencia y suficiente producción.


En la eficiencia la mano de obra tiene una importancia extraordinaria.


Con chapuceros no llegaremos nunca a una perfecta producción cualitativa.


De manera que esto impone también que nuestros obreros se capaciten altamente para producir.


Esa etapa la hemos iniciado con las escuelas profesionales y hemos de completarla con cursos de aplicación y de perfeccionamiento en todos los aspectos, para que un empresario que se preocupe por su administración y por un gobierno eficiente tenga también un obrero que no le eche a perder todas sus previsiones por falta de calidad en su mano de obra.


Esto, señores, es obligación del Estado, del empresario y del obrero.


Ningún obrero puede decir a conciencia que está ganando bien su salario si su producción es deficiente en calidad, por falta de capacidad en la mano de obra.


Ese obrero está, en realidad, por debajo de su salario, que no gana lícitamente, porque lo que produce no tiene la calidad para la cual él se compromete como operario capacitado.


El que no esté en condiciones debe dedicar algunas de sus horas de descanso para ir a la escuela de aplicación o a la escuela profesional a perfeccionar sus conocimientos y su habilidad manual para la producción. .

Este es un punto de partida indefectiblemente necesario y debe realizarse en nuestro país.

La producción cuantitativa y la mano de obra

Ya en 1944, pensando en esto, creé desde la Secretaría de Trabajo y Previsión las escuelas profesionales.


Todavía no hemos alcanzado el número indispensable ni la cantidad suficiente de operarios para satisfacer esta necesidad.


También esto es un punto importantísimo.

En lo referente a la producción cuantitativa, también la mano de obra tiene sus exigencias.


Es menester proporcionar bien en el análisis lo que es el trabajo cuantitativo, vale decir el tiempo de trabajo en relación con la producción.


Todo el sistema moderno de la organización del trabajo se basa, precisamente, en eso.


Y si la conquista de ocho horas de trabajo, hoy aceptada en todo el mundo, tiene algún valor, es siempre referido a la cantidad de producción en esas ocho horas.


El hombre ha conquistado esta jornada de trabajo, y el que no produce lo que debe producir durante la misma está en contra de ella.


Antes el hombre trabajaba veinticuatro horas para poder subsistir, para poder vivir, y a medida que fue organizando una mejor producción, vale decir obteniendo un mayor provecho con un menor esfuerzo, fue conquistando el derecho a descansar más y a trabajar menos.

Desde cuando trabajaba veinticuatro horas para subsistir ha pasado mucho tiempo, y la conquista de trabajar una tercera parte de ese tiempo está condicionada a que él pueda producir en las ocho horas lo que antes producía en las veinticuatro.


Si no, no se explica la jornada de ocho horas; no se explica esa conquista si no está proporcionada a esa producción.


Si el hombre no produjese en ocho horas lo necesario para subsistir, indudablemente llegaría un momento en que estaría obligado a trabajar mayor cantidad de tiempo.

Todo esto exp1ica también por qué si mañana el hombre, por una mejor producción cuantitativa y cualitativa, pudiese trabajar seis horas en vez de ocho, sería mejor.


Pero eso es todavía una ilusión, pues los márgenes de producción no alcanzan a satisfacer las necesidades existentes,


El problema, referido solamente a nuestro país, está demostrando que, si nosotros no somos capaces de aprovechar bien estas ocho horas de trabajo y producir lo suficiente, todavía no hemos asegurado esta jornada en los hechos.

Cómo vamos a hablar en nuestro país de desocupación si en este momento no producimos lo necesario para nuestro propio consumo, sin pensar todavía que tenemos que producir para exportar.


Es preciso que cada hombre que tiene como medio de subsistencia su trabajo manual se persuada, de una vez por todas, de que en esas ocho horas él debe producir bueno y abundante, y de que cuanto más produzca, más se irá acercando paulatinamente a la disminución de sus horas de trabajo.


Pero pensar en disminuir horas de trabajo, antes de haber producido lo necesario para consumir, es una ilusión que no resiste el menor análisis.

Es imprescindible que cada argentino se convenza de que en esto no hay milagros: o producimos lo necesario para vivir y para exportar o, de lo contrario, no vamos a cumplir el ciclo que estarnos obligados a desarrollar.

Por esto, señores, creo que el camino de comenzar a conversar y a discutir estos problemas, para llevar la persuasión absoluta a cada uno de los argentinos sobre la necesidad de combinar nuestros empeños para una mayor producción con un menor esfuerzo, es, sin duda, el punto de partida más trascendental de toda la acción que nos corresponde realizar en el futuro.

Muchas veces se ha dicho -y esto es algo que suele jugar también en los ambientes de las discusiones obreras sobre la producción-:


“¿Para qué vamos a producir? ¿Para que el patrón se ponga mas rico y mas gordo?”


Esto puede ser cierto en algunas partes, pero no en otras.


Frente a un individualismo capitalista de explotación eso es justo, es real, como también lo es ante un Estado explotador, frente a esa organización estatal de explotación donde el obrero, produzca más o produzca menos, siempre está explotado por el Estado.


Pero en un país como el nuestro, donde ya hemos superado esa etapa, donde sabemos que hoy los dirigentes obreros discuten con sus patrones a la luz de la producción, de la economía, de la ganancia, de las pérdidas de los precios, la posibilidad de que sus asociados de los sindicatos puedan ganar proporcionalmente a sus esfuerzos y a la producción de las empresas, eso no se justifica.


En otras palabras: donde no hay explotación y donde el producto del trabajo se reparte ecuánime y justicieramente, sostener que se trabaja para el patrón es sostener una mentira; no es sostener una realidad ni una verdad.


Por eso entiendo que en esta tierra, donde hemos superado esas etapas -no superadas en otros países-, la obligación de producir, por parte del obrero, no es solamente un deber, sino también una acción que le conviene, ya que a una mayor producción le corresponderá a él también una mayor ganancia.


Pues si una empresa prospera por sus grandes realizaciones, parte de esos grandes beneficios van también al que los produce trabajando.


En consecuencia, a una mayor producción, él tendrá también un mayor beneficio.

Me he referido muchas veces al caso de una conversación con un amigo industrial a quien un día le pregunté si él creía que del lado empresario podía aumentarse la producción, alcanzarse una mayor productividad.


“Aumentando los beneficios, sí”, me contestó.


“De acuerdo”, le dije.


Indudablemente, es un estimulante natural y lógico.


Volví a preguntarle: “¿Y del lado de los obreros?”


“Trabajando más”, me respondió.


Le expresé entonces que no estaba de acuerdo, porque él medía al empresario con un patrón y al obrero con otro, siendo que eran dos hombres iguales, con las mismas aspiraciones, los mismos sentimientos y las mismas necesidades.


¿Por qué no creía él que aumentando el beneficio el obrero no iba también a aumentar su producción?


Aumentar la productividad y aumentar los beneficios


Yo creo que en eso reside especialmente la posibilidad de interesar.


Mientras nosotros lo hagamos sólo con el sentido patriótico del deber, con el sentido ético del trabajo, conseguiremos algo; pero mucho más vamos a conseguir si a ello le agregamos el beneficio, que será de orden materialista, pero que es, sin duda, un estimulante que resulta bastante eficiente para la realidad de la vida.


Afortunadamente, nosotros conjugamos bien los dos factores, el moral y el material, y por eso digo que debemos llevar a la conciencia de los hombres de trabajo la necesidad de aumentar la producción a fin de incrementar sus beneficios.


El mismo nombre que inteligentemente se ha dado al congreso está diciendo que no se trata de aumentar solamente la productividad, sino también de aumentar los beneficios.


¿Por qué?


Porque a la productividad se le ha agregado el bienestar social, lo que implícitamente predetermina que un aumento de productividad ha de traducirse en bienestar social.


Y cuando la riqueza se conjuga con miras al bienestar social, vale decir que la acción económica está en función social, se justifica cualquier hecho desde cualquier punto de vista.


Por eso, señores, la realización de este congreso, que se inicia con auspicios tan buenos, tan inteligentes y tan generosos, ha de encontrar eco en la comunidad argentina, y hemos de luchar porque cada uno de los argentinos se persuada definitivamente de que las conquistas del futuro dependerán de esa productividad.


Nadie debe llamarse a engaño de que podremos seguir elevando el margen de bienestar social si no elevamos aparejadamente el margen de los bienes económicos a través de una mayo y mejor productividad nacional.

Señores:


Quiero cerrar esta conversación con las mismas palabras con que la empecé hace unos instantes.


Sabemos que siempre se realizan dos clases de congresos: tratemos de que éste sea una cuestión vívida y permanente; tratemos de despertar en cada una de las inteligencias de los argentinos y en cada uno de sus corazones la comprensión y el deseo de realizar esta acción.


Debemos empeñarnos en la medida que sea necesario para difundir en todo el país esta necesidad, a fin de que el hombre más modesto del más apartado rincón de la República sepa que él también es un soldado de la productividad y que, en consecuencia, debe trabajar incansablemente en su acción de todos los días para que aumente la productividad en el país, pensando en que si se trata de un árbol, él debe plantarlo; si se trata de un animal, él debe hacerlo reproducir; si se trata de una fábrica, él debe dar allí en su trabajo el máximo de energía para que se produzca más; si se trata de una empresa, él debe hacer todo lo que sea necesario para que la organización sea cada vez más perfecta, más racional, y produzca más con menor costo y menor esfuerzo.

Es decir que cada uno de nosotros debe persuadirse de la imprescindible necesidad de realizar esta acción.


Si no hacemos esto, es inútil que vegetemos en una posición ya alcanzada.


Los verdaderos hombres de acción deben tener todos los días un nuevo objetivo de superación; y el nuevo objetivo de superación argentina es producir mejor y producir más.


http://www.ligacristianaba.com.ar/peroncongreso/peronpalabras.htm




Srinivasa, de la BEA; ya les respondió a Méndez, de la UIA (y la AEA).


Carlitos, Sri en la Blogosfera, es un Compañero peronista; pero también, con sus Datos Duros, es miembro de la Blogosfera Económica Argentina; reconocido y respetado técnicamente por los profesionales que blogean.

O sea, no es un improvisado, a sueldo de Balcarce 50; sino un Matemático que SABE de Economía; ergo es un Idóneo reconocido en el tema.

El lunes 10 de marzo de 2008, o sea, ¡hace 30 meses!; publico “La Gran Paritaria”.


W: Permiso señor.

K: Buen día Pérez, ¿qué se le ofrece?

W: Vengo a hablar con Usted, de un tema.

K: A ver, dígame Pérez.

W: Y, señor, tenemos que hablar de un aumento.

K: ¿Un aumento? ¿Otra vez Pérez?

W: Y sí señor, a mí me parece que sí.

K: Y a mí me parece que no. Yo ya dí un aumento Pérez.

W: Claro, pero desde entonces hasta ahora…

K: ¿Qué pasó Pérez? ¿No me diga que no le alcanza para vivir?

W: No, no digo eso, vamos tirando, pero bueno, Usted sabe…

K: ¿Qué es lo que sé?

W: Y, que las cosas andan bien.

K: ¿Qué cosas, Pérez?

W: La empresa, señor, las cosas van bien.

K: Bueno, puede ser, pero igual siempre tenemos muchas dificultades, Usted lo sabe muy bien.

W: Pero estamos vendiendo bastante más.

K: También aumentamos los precios, Pérez, no lo olvide.

W: No señor, pero de todos modos, con precios más altos también estamos vendiendo mayor volumen.

K: En fin, es el esfuerzo que estamos haciendo en conjunto.

W: Por eso lo del aumento

K: Se olvida de algo, Pérez.

W: ¿De qué señor?

K: De los proveedores, los costos, las cosas también han aumentado, hay que invertir todo el tiempo para no quedarnos atrás.

W: Aún con todo eso, los márgenes han crecido.

K: Bueno, pero también hay algo más.

W: ¿Algo más?

K: Claro, Pérez, Usted se está olvidando de que tomamos más trabajo. Ahora somos más.

W: Bueno, lo de “somos”, va por su cuenta, Usted sigue siendo el patrón. Los que “somos más”, somos nosotros, los trabajadores.

K: Ah, ¡no me venga con esas cosas! Como Usted quiera Pérez, ahora hay que pagar más sueldos.

W: Sí, ¿y?

K: Y, ¡que Usted quiere un aumento!

W: Claro.

K: Y entonces, ¿qué me está diciendo?

W: Que de todos modos hay margen.

K: Entonces no me queda otra que volver a aumentar los precios, eso no es bueno para nadie, Pérez.

W: Puede haber otra opción.

K: ¿Cuál Pérez?

W: Señor, me extraña que no la vea.

K: Y no, no la veo por ningún lado.

W: Achicar el margen.

K: ¡Pérez!

W: ¿Qué señor? No se altere.

K: ¿Se ha vuelto comunista? ¿Usted quiere que vaya a pérdida?

W: ¿A Usted le parece? Vamos, si ahora está ganando mucho mejor que antes.

K: ¿Antes de qué Pérez?

W: Antes de la crisis señor. ¿Usted se acuerda?

K: ¿Pero cómo no me voy a acordar? La pasamos bastante mal, encima con el corralito, y las tasas de interés…

W: Nosotros también lo pasamos mal señor, y no teníamos plata en el Banco.

K: Pérez, Usted sabe que era plata de la empresa, no para irme a Cancún, ¡yo apuesto a la producción!

W: Bueno, pero Usted se acordará que le dijimos que antes que ponerla en el Banco para aprovechar las tasas, mejor era ampliar la planta.

K: Sí, me acuerdo muy bien, ¿pero para qué iba a ampliar la planta en ese momento, si se iba todo al infierno?

W: Bien miradas las cosas, le hubiera convenido, el dólar todavía era barato, y su margen todavía era bueno, si no, no hubiera acumulado esa plata.

K: Bueno, bueno, bueno… no me voy a poner a discutir las decisiones empresarias con Usted Pérez, sabe dónde vivimos, ¿no?

W: Claro, señor, en el capitalismo, Usted pone el capital y yo pongo el trabajo.

K: Nos vamos entendiendo.

W: Me parece que no.

K: ¿Por qué?

W: Se olvidó del aumento.

K: De vuelta con eso…

W: Sí, estábamos en que ahora los márgenes son mucho mayores.

K: Pérez, ¿Usted escuchó lo que dijo el Gobierno?

W: Muchas cosas, señor, ¿A qué se refiere Usted en particular?

K: Pérez, acá los aumentos de salarios tienen que ir de la mano de los aumentos de productividad. ¿Me entendió, Pérez? Pro-duc-ti-vi-dad ¡Já!

W: Ajá, ¿y eso tiene que ser siempre así, o a veces sí y a veces no?

K: Mmm… y, digamos que siempre, tendría que ser un criterio general.

W: ¡¡¡Jajajajá!!!

K:

W: ¡Jajajá! Cof, cof… perdón señor, ejem, disculpe.

K: ¿Qué le pasa Pérez, me está tomando el pelo?

W: No señor, cof, cof, disculpe, ya le dije.

K: Entonces, ¿de qué se ríe?

W: Es que me pareció muy bueno el chiste.

K: ¿Qué chiste?

W: ¿Ah, no era un chiste?

K: No Pérez, ¿de qué me habla?

W: Del aumento que va a tener que dar.

K: Pérez, ¡por favor! Pensé que ya le había quedado claro… ¿o no entiende?

W: Entiendo perfectamente, tanto que, mire, acá le traje un grafiquito muy claro que lo va a ayudar a entender a Usted también. Porque parece que aún con el último aumento, nos está debiendo plata.

[Gran+Paritaria.jpg]

Clave de Lectura: lo que vemos es –en azul- la evolución del PBI por ocupado, una aproximación, digamos, a la productividad del trabajo de la economía argentina considerada en su totalidad. Su contraparte –en rojo- es la evolución del ingreso promedio de esos ocupados. La brecha –variable- entre ambas curvas recorre la diferencia entre el aumento de la productividad desde 1996 hasta principios de 2007, y los ingresos promedios de los ocupados.

Pérez, como buen paritario que parece ser, reclama que los aumentos de ingresos tengan en cuenta la sostenida ganancia de productividad habida desde la salida de la convertibilidad. Es decir, no sólo la evolución pareja que han tenido productividad e ingresos a partir de allí (bastante parejos, porque en el período 2002-2007, nuestro amigo el coeficiente de correlación de Pearson señala un 0,89), sino la diferencia que el empleador de Pérez ha venido acumulando mes a mes desde allí.

Esto es, si en cada uno de los puntos de la serie, los aumentos de ingresos hubieran acompañado realmente la evolución de la productividad, cuánto debieran haber aumentado realmente? ¿Y cuánto, por lo tanto, le “deben” a Pérez, si sumamos todos esos ingresos no pagados?

Si hacemos las cuentitas, calculando cuánto debiera haber aumentado el ingreso si éste hubiera seguido los aumentos de productividad, si comparamos esta cifra con el ingreso efectivamente percibido, si hacemos la diferencia en cada mes, y si la sumamos a lo largo de todo el período, tendremos cuál debiera ser el ingreso de Pérez hoy (bueno, en el 1º trimestre de 2007), y cuánto es todo lo que debería haber recibido (el retroactivo). Así que…

W: Así que ya ve señor, vamos a tener que ir de $1.037 a $1.117. Poca cosa, un 11,25%, pero además tenemos unos 11.000 mangos acumulados desde la devaluación hasta ahora, de los aumentos de productividad que Usted no pagó. No se puede quejar, todavía no hablamos de la inflación de éste año…

Aclaración metodológica: la serie de PBI/Ocupado está confeccionada con los datos de la evolución trimestral del PBI (cuentas nacionales) y con las estimaciones de Población Urbana Total, Ocupada y Desocupada que elabora la Secretaría de Política Económica. La serie de ingresos procede de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC): tabulados de ingresos correspondientes a Ingresos de la Ocupación Principal. Todo, todo, a valores nominales y corrientes, para no ensombrecer estas aventuradas hipótesis con oscuras disquisiciones sobre inflación y cosas adulteradas. Para el período 96’-01’ tomamos los datos de la Onda Octubre de la EPH puntual. Y en los trimestres de 2002 y 2003 combinamos las Ondas Mayo y Octubre con los datos trimestrales de las otras series. Es lo que hay.

Aclaración no metodológica: sobre nuestra ausencia de varios días, diremos, el agua, además de bienes y viviendas, se llevó además la expectativa, o acaso el deseo, de que los burguesitos viajeros del espinel ideológico hicieran las cosas como deben hacerse y recobraran el valor ecuménico de la condición humana. No. Los colchones y las chapas son míos míos míos!

25 refutaciones:

Ana C. dijo...

¡Cómo me hizo reír , Sirivanasa! ¿El último que habla no tendría que ser W?

¡Qué lindo sería si las negociaciones salariales se hicieran así!

Ahora, ¿no hay un problema con la productividad de los capitalistas?

Ana C. dijo...

Me acabo de dar cuenta que escribo mal su nombre consistentemente desde que empecé a comentar en este blog. Mea culpa.

Ana C. dijo...

Otro tema. En la serie azul hay un claro patrón estacional. ¿Es con la serie original o es algo que la desestacionalización no capta?

Lucas Carrasco dijo...

ah, no! Multirubro, viene. Yo pensé que jugaba limpio.

Me maté de risa. Si seguimos haciendo divertida la economía, no sé, estaba pensando, cuánto durará esto, es como, diría Discépolo,es el tecnicolor de los pueblos. Discutir y tener razón, estar a la ofensiva, no respetar los patrones, reírse.

K, me hizo acordar a K, el personaje kafkiano.
Y Felís cumpleaños, ojalá venga con aumento de sueldo. O por lo menos, haciendo que el patrón diga giladas.

manolo dijo...

Siri
¿me autorizas a copiar y pegar este post?
Es maravillosamente "ortodoxo" ;-P
Un abrazo compañero

Mendieta dijo...

Espero que Pérez sea, por lo menos, el Delegado gremial.
Brillante Siri.
Abrazo

walter besuzzo dijo...

compañero, no se porque me hizo acordar de la escena del frigorifico en "Los hijos de Fierro",yo se lo afano ,lo cito y lo mando por mail en breve.
Un Abrazo

Tincho dijo...

Estimado! Excelente! No pare de reirme, parece que ademas es humorista.

Claro que la productividad obtenida es una proxy, pero la tendencia parece ser clara. Pero a todo esto... el K, o es todo productividad del trabajo o el trabajo es el unico que agrega valor?

Saludos!

Lic. Baleno dijo...

-Ha sido usted muy claro Perez.

Jorge Y. de la G. dijo...

Siri, muy buen post. Aquí le ofrezco otra mirada sobre el mismo tema.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Acerca de la aclaración no metodologica: lo mejor del chiste es haber "deseado"...eso pasa por desear, desear y desear. La ambición suele despachar estos "medio pelo", acaso tambien como W...

Un abrazo "Los mismos de siempre"

escriba dijo...

Es genial este post es genial queridooooo !!!!!!!!!

Sirinivasa dijo...

Ana, ya corregí, claro, el último que habla es W. No tengo noticias de K's que asuman tan cordialmente un acuerdo. Efectivamente, me andaba escribiendo mal el nombre, pero no la iba a andar corrigiendo por una minucia así, además, claramente, era consistente!.

La estacionalidad que se ve en la serie azul es, sí, por la estacionalidad en la serie trimestral del PBI. 2º trimestre siempre pega un saltín.

Claro, Ana, también podríamos hablar de la productividad del Kapital. Pero es un debate histórico, creo, y me parece que en las mesas paritarias los K's no apelan mucho a esa línea argumentativa. Siempre -ahora mismo- se suele zarandear mucho más the labour productivity. (Igual, como ocasional militante gremial que he sido, mis simpatías están claras ;P)

Manolo, Walter, afanen nomás, che, que ahora le dicen "tributo"! (en mi época era "cover")

tincho: sí es un proxy, y algo malicioso quizá, porque la eph siempre tira data de ingresos medio para abajo (porque se subdeclara o porque realmente en el agregado hay mucha gente que labura por dos chirolas). Con respecto al K, salvo en las consabidas cátedras de la unlp, la cuestión de cuantificar el stock de K, y el "producto adicional obtenido de incrementarlo en una unidad", me parece que es materia debatible. De última, mire, nos ponemos rojitos y nos remitimos a las clasicas teorías del valor-trabajo (es la mirada intuitiva de Pérez, me parece, no?)

A todos, vean por favor el link que nos pasa jorge y. de la g. IMPERDIBLE!!!

Lucas: si es por aumento, mejor que no me midan la productividad de los últimos dos o tres meses! Se agradece el onomástico.

"mismo de siempre": creo haber entendido, aunque fue medio confuso. Quizá lo de "desear" fue demasiado, no?

fabricio dijo...

Siravasa y Feliciades por su Cumpleaños y su Articulo.
Saludos¡

Jorge Y. de la G. dijo...

Siri, me alegro de que le haya gustado el video, vaya como regalo de cumpleaños!

Aunque sea con atraso, muchas felicidades!

Tincho dijo...

Claro, fue en referencia a lo de Ana y a lo que me enseñan a mi en clase. En cuanto a la EPH tiene razon, como me conto Lodola la subdeclaracion solo no importa al momento de calcular tendencias o variaciones siempre y cuando se mantengan las proporciones. Seria un mentime siempre igual que me gusta.

Ah! Y feliz cumpleaños! Recien me entero.

PD: dsp voy a publicar un post con un mail que me mandaron para dar evidencia de lo que deciamos que pasa por estos pagos.

manolo dijo...

Siri
Felicitaciones atrasadas por el cumple.
Y una pregunta tecnica, que es parte de una chicana para Artemio.
¿Discutir Productividad y/o Tasa de Ganancia (o Margen); es disputar la plusvalía?
Un abrazo y gracias

Avallay dijo...

Me sumo, excelente. Gracias
Le propongo invéntese un seudónimo tipo Arthur McKeyne, Universidad de Pincerton, y haga que lo inviten al coloquio de IDEA para hablar sobre flexibilización laboral, y ahí se saca la máscara y pela esto. Prensa va a tener

Andrés el Viejo dijo...

Sirinivasa: llego tarde y todos ya le elogiaron el laburo y el estilo. Me sumo.
Si sigue el consejo de Avallay, además de tener prensa también va a tener unas cuantas patadas en la zona posterior.

Tux dijo...

Aunque sea reiterativo con todo lo que se dijo: muy buen post.
En lo personal me aclaró un par de cosas.

Andres Ullmann dijo...

Dos cosas sobre este excelente post: durante los años mostrados de la convertibilidad productividad y salarios van de la mano; a partir de la devaluación queda clarísima la transferencia de ingresos que se genera desde el sector asalariado al sector de capital. Saludos, Andres Ullmann

Musgrave dijo...

Tarde llegamos a leerlo. El servidor del Gob de LA PROVINCIA me bloqueo los .blogspot.com.

En fin, ya todos los amigos que pasaron se gastaron todos los elogios y comentarios. Solo me queda el simple Clap, clap, clap.

Sirinivasa dijo...

Fabricio, jorge, tincho, manolo, dotor, andrés el viejo, tux, andrés Ull., musgrave (puf, cuántos!): mis disculpas por la borrada de varios días y sin responder a los bienvenidos y elogiosos comentarios (se supone que si uno deja un comment es para que rebote y tener respuesta, aquí asumimos eso, al menos).

Dotor-avallay: es una interesante idea. Algo así hicieron unos muchachos franceses hace años e inventaron un personaje colectivo denominado "Nicolás Bourbaki". Hicieron historia en la matemática. Aunque en estas playas no creo que se lo tomen a broma!

Manolo: discutir margen y/o productividad ES disputar plusvalía (sea como fuere que la pretendamos "medir", estimar, o cuantificar), en particular, diríamos, la plusvalía relativa.

Tincho: he visto algunos estudios que estiman la magnitud de la subdeclaración de ingresos según quintiles. La verdad no he entendido mucho cómo lo hacen, pero lo que dicen es que, como se puede intuir, la subdeclaración aumenta según la magnitud de los ingresos. Si se supone que es relativamente constante, tenemos eso que dice Ud., "mentime siempre, pero mentime igual"

Salutti a tutti!

Juan dijo...

Siri: con su permiso voy a tomar el post y editarlo. Estoy dando Metodología de la Investigación en un quinto año, y me viene bien para que los pibes hagan un ejercicio de interpretadión de datos secundarios, y de paso lo ligo a la situación social actual.

Así que le aviso que se lo choreo, con la cita correspondiente de la fuente, of course.

Salu2

Gonzalo Agustin Sueiro dijo...

excelente, muy bueno el post, y también el aporte que hace jorge Y. de la G. el video de chachacha es genial

saludos

http://datosduros.blogspot.com/2008/03/la-gran-paritaria.html

Dos puntos a tener en cuenta; K no es Kirchner, sino Kapital; y W, obviamente es Work.

Para quienes les interese, la dirección del Blog es:

http://datosduros.blogspot.com/

YO- Y una pregunta tecnica, que es parte de una chicana para Artemio.
¿Discutir Productividad y/o Tasa de Ganancia (o Margen); es disputar la plusvalía?
………………………

SRI- Manolo: discutir margen y/o productividad ES disputar plusvalía (sea como fuere que la pretendamos "medir", estimar, o cuantificar), en particular, diríamos, la plusvalía relativa.
¿Se entiende porque el Establishment, (Méndez, UIA y AEA), y sus Voceros, saltaron como leche hervida? ;-P