domingo, 26 de setiembre de 2010

Cta, la hora de los hornos.


¿Por qué un viejo peronista se mete en este berenjenal?

Por dos motivos.

1/ El primero es personal, SOY próximo (prójimo) de muchos militantes de ese espacio; jóvenes y viejos.

De los primeros, quiero reconfortarlos en esta hora de desasosiego; sienten bronca y angustia frente a una situación natural y previsible.

Las derrotas son inevitables, y esta en uno mismo convertirlas en oportunidades de crecimiento.

La peor de las alternativas posibles, es abandonar e irse a casa; como sucedió en la mayoría de las experiencias del último cuarto de siglo.

La mejor es dedicarse a recoger a los heridos, contenerlos; realizar la autocrítica para sumarla a la experiencia común, y volver a empezar con lo que se tiene a mano.

Los segundos, aquellos que son mis contemporáneos, o mayores; que se dejen de joder con su infantilismo pequeño burgués.

Cada vez que pierden una pulseada, rompen y se rajan; y esta altura de la historia, ya no les quedan mas “responsables” que Uds. mismos.

Cuarenta años de fracasos, de novedad en novedad, solo puede significar que la “utopia” es la que falla; la irreductibilidad de la Realidad tiene su terminología en la Ciencia.

Son discusiones que ya las había planteado Marx en su carta a Kugelmann, en 1863; y su Crítica al Programa del Gotha.

http://deshonestidadintelectual.blogspot.com/2007/07/lassalle-realpolitiker-segun-marx.html

El “Barba” aborrecía el concepto de Realpolitiker; quizás el mas grueso de sus “errores” de calculo, pero, recordemos que sus tiempos no existía la densidad de la Sociedad Civil de nuestros días.

Aunque el cambalachero de FL lo había plantado con toda claridad, en ¿Qué es una Constitución?

Uds., mis compañeros generacionales, saben bien cual es la metáfora fundante de La Hora de los Hornos; así que, espero, se comporten como adultos aunque sea una vez.

2/ El segundo motivo es una cuestión de Fe.

Creo en los Procesos Sociales, y su fuerza secular; quizás por el hecho básico de ser peronista.

Y la Cta se enmarca como un Proceso Social en si mismo, dentro de un Proceso mayor, que se desarrolla en nuestra Patria.

El aspecto cualitativo es clave.

La interna de la UCRPBA, que gano Ricardo Alfonsín, movilizo 120.000 voluntades; 15% del padrón.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1272651

Mientras que el histórico PS, movilizo al 25% de sus 120.000 afiliados, 32.0000.

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2010/06/14/noticia_0013.html

En comparación, la movilización de la Cta, mucho más heterogénea e inorgánica que las anteriores; no solo movilizo un promedio similar, sino que supero 1 a 9 a los Socialistas.

Lo que implica que es apenas inferior a la centenaria UCR.

Insisto, no es un dato menor; y seria un acto de deserción la ruptura y/o la expulsión; no importa quien sea el triunfador final.

3/ Sin desconocer los aportes de los últimos 20 años, tengo tres criticas a la Cta.

La primera es su “fobia” al Estado y las Corporaciones.

Es similar a la de los Liberales de los siglos XVIII y XIX, o los sectarios de Mont Pelerin de nuestros días.

Incompresible en una organización Sindical, mas si se trata de dos Gremios como Ctera y Ate; que se nutren de lo estatal por definición.

Las vacas sagradas del liberalismo autóctono, y los Sectores Medios; Universidad, Profesionales, Judiciales y Periodistas; son, y actúan en consecuencia, como Corporaciones.

Todos conocemos sus reacciones cuando el Estado, vía Ejecutivo y/o Legislativo, intentan inmiscuirse en su funcionamiento y autorregulación “autónomo”.

Un Sindicato, desde la segunda mitad del siglo XIX, es un Factor de Poder, una Corporación; que se lanza a disputar el “espacio” que es el Estado.

No puede estar al margen; porque es la diferencia entre la legalidad y la ilegalidad; con todos los matices de la represión.

Resumiendo, sea al nivel “gremial”, o al nivel “territorial” como TA; la autonomía no significa neutralidad.

Para los estatales, y los MMSS, su fuerza de retorsión esta directamente relacionada a los resultados electorales de sus plataformas políticas.

Renegar de la participación y competencia, es directamente suicida.

La segunda critica, es su desprecio por la “farsa” electoral, y la fe desmesurada en la movilización, por la movilización en si misma.

Un pecado setentista, solo comprensible en un régimen de proscripción.

Cuando es posible participar, no sirve el argumento del parlamentarismo como variable del bonapartismo.

Como nos enseña la historia de la Socialdemocracia alemana, asumir responsabilidades gubernamentales, implica que hay que compatibilizar y administrar las contradicciones.

Trabajo para Realpoliker, o el Partido Príncipe de Gramsci; y no para los “profetas desarmados”.

Por ultimo, mezclar lo personal y lo político; demasiado habitual en las Derechas e Izquierdas argentinas.

Tragar sapos, significa que debo allanarme a negociar, mas allá de las simpatías o antipatías.

No se trata de un Club de amigos, sino de la dialéctica del Poder.

“Estimado mr. Stalin, ¿Cómo resolvió el problema de los Kulaks?

“Los matamos a Todos, Camarada Churchill”

El premier británico considero un pecado de Vanidad, ponerse a discutir la moralidad de su anfitrión; primero había que terminar con el III Reich, luego se vería como aprovechar el tema Moral.


La imagen de de Andy Tow