viernes, 9 de setiembre de 2011

Derrota Cultural; los lapsus.


Incluso admitía que la acción psicológica es: "en cierto sentido, reaccionaria, porque con ella vamos tras la presunción moderna y formal de que el soldado enemigo es un agente legal armado del Estado enemigo; lo abordamos como hombre y como hermano, inconscientes del hecho de que inducimos a este hombre y hermano a cometer alta traición”.

Paul Myron Anthony Linebarger, Teniente Coronel del US Army.

1948, Psychological Warfare, Washington: Infantry Journal Press; revised second edition, 1954, New York: Duell, Sloan and Pearce



La guerra psicológica puede llevarse a cabo mediante dos escuelas: la norteamericana y la alemana.

Digo escuelas y debe­ría decir estilos, pues es más exacto por hoy, ya que en verdad no hay aún dos academias perfectamente delimitadas.

Somera­mente, puede decirse que el estilo norteamericano, más re­ciente, adolece de serias deficiencias que lo tornan excesivamente primario, pues se funda —casi con exclusión— en un concepto propagandístico.

El estilo alemán, al que hay que agregar el actual estilo soviético, es más profundo, más doctrinario, y llega por lo tanto más hondo al espíritu de las masas, combatientes o no.

La pro­paganda, para esos estilos, es meramente un aspecto mecánico de la guerra psicológica: un elemento subsidiario, no intrínseca­mente fundamental.

Porque, repito, el objetivo primo de la guerra psicológica es crear, en el o los adversarios, un clima mental, una serie de senti­mientos que, conduciéndolos por las sucesivas etapas del miedo, del pánico, de la desorientación, del pesimismo, de la tristeza, del desaliento, en fin, los lleve a la derrota.

Y viceversa, crear en el medio propio un clima neutralizador de esos sentimientos.

El clima de la rabia, con todos sus matices.

En una palabra: un clima de derrota y otro de victoria, de donde tenemos los dos aspectos de la guerra psicológica: el ofensivo y el defensivo, que por la parte contraria debilita al adversario y por la propia lo exalta.

La guerra psicológica, Ramón Carrillo, Ministro de Salud de la Nación.

Versión taquigráfica tomada por la Subsecretaría de Informaciones de la Nación, durante las tres clases pronunciadas en 1950 ante los señores jefes y ofi­ciales de la Escuela de Altos Estudios.

Integra la serie de sus exposiciones en diversos ámbitos que fuera compilada como Contribuciones al Conocimiento Sanitario del Hombre; hacer clic aquí.



Todos los Compañeros, y muchos Críticos y Amigos, saben que estoy profundamente en desacuerdo con la celebrada, aun por el Oficialismo, mirada de Beatriz Sarlo sobre la Batalla o Guerra Cultural.

Es como ver un Combate de Sumo; donde aun reconociendo las aristas místicas, no deja de ser un enfrentamiento entre dos masas de músculos, grasa y carne; para sacar del ring al adversario, para convertirse en un Heroico Semidios.

La diferencia fundamental entre el Sumo y la Realidad, es que el “Gordo” desplazado puede recurrir al Gambito Mafalda de la Defensa Siciliana.

Patear el tablero, en lugar a asumir humildemente la Derrota Simbólica, y pegarte un rodillazo en los cojones.

En fin, prefiero la difícil y ardua sutiliza de “Domesticar al Enemigo”; “Castrarlo” metafóricamente, para convertir al Miura en Buey uncido a nuestro propio carro.

"Palabra" como semilla, que deriva en "Frase", y fructifica como "Concepto" irresistible; los que los lleva a lapsus como los siguientes; hacer clic aquí.

Por supuesto los Barras Bravas del Sumo ni se les ocurriría escudriñar, y mucho menos aprovechas, tales “resbalones” o “actos fallidos”.

Gozan con el choque de la Fuerza Bruta apalancada por la dialéctica vulgar del menosprecio y el ninguneo.

La Imagen es de aquí; hay muchísimas variantes, descriptas por Quino, sobre la Especulación Política; y siguen tan actuales como hace 45 años.

PD; si no entienden el link del lapsus, y lo que implica para el Weltanschauung Hegemónico de la Argentina, nunca entenderán la Movilización de las Masas el 14 de Agosto.

Mucho menos lo que nos depara el Devenir del próximo Quinquenio, como mínimo.