viernes, 20 de noviembre de 2015

Masismo digital, Custer y el 7º de Caballería.

“La magia, hijo mío, a veces funciona y a veces no
Pequeño Gran Hombre.

El estimado coterráneo, y nunca negado como Compañero peronista @omixmoron, parece actuar bajo la recomendable medicación del Dr. Nelson Castro.

Putea contra quienes nos negamos a considerar validas sus tesis y orientaciones; tan erradas desde la “ortodoxia” como las de Balcarce 50 y La Ñata; “es bueno porque funciona y es malo porque no funciona”.

Mientras reniega contra el bullying del antiperonismo cool de Cambiemos; la Campora de pechera amarilla y sus UyO de la UCR, por rechazar sus “avances amorosos”.

¿No quieren integrar el PJ?, están en todo su derecho, y no por ello perderán la condición de peronista.

Si ni siquera se le niega esa condición al “peronista de salón” Julio Bárbaro.

¿Quieren disputar la conducción de la herramienta electoral, aunque se hayan negado en 2014?, no hay problema, ya que todo va estar en disputa; participen o no participen.

Pero lo inaceptable es la rendición incondicional que exigen, para volver a hacer la Gran Custer intentando salvar al No peronismo de las consecuencias de su voto.

El Soberano decide, tiene la madurez para tomar sus propias decisiones, aunque no se las comparta; saludo uno, y los peronistas vuelven a la cola TODOS, incluso los que salieron terceros.

La pizarra, si gana Macri, vuelve a cero; y en 2017 vernos quienes tienen razón, si los que votaron a Cambiemos, los “participacionistas”, o los “refractarios”.

Porque las elecciones sirven para eso, corregir o revalidar lo anterior.

Porque en esos potenciales guarismos de dentro de dos años, es donde se ponen nerviosos los +istas digitales.

Si a Mauricio y Mariu les va bien, como alternativa de Poder UNA/FR resultan superfluos.

Si el PEN y el PEPBA meten la pata, los 9 millones de Octubre resultaran “esquivos”, y los “descontentos y/o arrepentidos” de los 8.5 millones de Cambiemos de Octubre pueden resultar “insuficientes”; o directamente “inasibles”. 

En fin estimados Compañeros Renovadores, competir dentro o armar un Frepaso es su decisión soberana, que será acatada sin rechistar.

Pero salir al toro como en 1989 y 2002, sin imponer condiciones propias, ni en pedo.

Respetar las “investiduras”, desde ya que si, somos peronistas no histéricos Republicanos.

Rogarles “reconocimiento”, como se hizo durante las tres últimas, nones.

Y si no les gusta, que se jodan o usen el rifle sanitario, que tanto añoran.

Demócrata se es cuando se gobierna, lo que implica costos, y no cuando se es Oposición cuando es gratis.  

Que sepan desde ya que si volvemos, y siempre por la vía electoral, que la próxima vez nos vamos a “cargar” sus cuevas y nichos, donde se “encanutan” cada vez que le pifian en la gobernaza.

PD, Bojos, no ve vengas con achacarme ser K, porque ustedes fueron los más fervientes mientras no los dejaron afuera los de UyO.

Si no te gusta o conviene lo que escribo o afirmo es su problema, no el mío,

Me hago cargo, y lo saben, aunque me perjudique o traiga dolores de cabeza.  

PD bis, para entender la carga del 7º de Caballería, hay que conocer el origen que se visualiza en el siguiente video.


Como decía el viejo Jefe indio de Pequeño Gran Hombre, la Magia es así.

Cualquier semejanza con los últimos años no es casual. 

1 comentario:

marcelo ignacio dijo...

Al contrario: demócrata se es cuando se es oposición. La democracia consiste justamente en reconocerle al ganador el derecho a gobernar, a dictar las normas, a sancionar las leyes. Oponerse al derecho del ganador a gobernar, que es -por ejemplo- lo que han hecho tantos jueces e incluso la Suprema en estos últimos años, es antidemocrático. Durante la gran extorsión del 2008, había carteles que decían que "ser gobierno no da derecho a cualquier cosa"; por supuesto, querían decir que ser gobierno no daba derecho a nada que los afectara a ellos. Eso es no comprender la democracia, es no ser democrático.

Desde el gobierno todos somos demócratas, porque somos los que tenemos la atribución de gobernar. Lo difícil es ser demócrata cuando se está en la oposición; aceptar que el gobierno tiene la atribución de tomar medidas que me joden a mí.

Otro día discutimos si es legítimo que alguien llegue al gobierno prometiendo lo contrario de lo que va a hacer, o si el gobierno de Menem era más legítimo después del 95.