Sabbatella affaire, Aguad oyente de Tomás Abraham en el Seminario de CIPOL.

El «significante» es en verdad el último avatar filosófico del déspota.
Deleuze y Guattari




“…desbande en sectores intelectuales y profesionales, derrota para las capas medias y retirada para la clase obrera…”

Análisis y autocritica modélica.

El AFSCA, como “herramienta del PEN”, ha sido tan inefectiva como costosa; ¿alguien se acuerda del 7D?

Y se va por ella por lo costoso más que por la ineficiencia, mucha Kaja para Oppos recién llegados de la “intemperie”.

Pomelo y su claque, luego de los resultados en la PBA y Morón pero también en la CABA y Córdoba, son marginales electoralmente; su ámbito social voto masivamente a Mariu y Mauricio.

Pero hay que tirarle algo de carnaza a la jauría digital y mediática, para que no rompa más las pelotas.

Recorrerán juzgados durante algunos años, hasta que queden libres por falta de merito en 2020, cuando a nadie le interese.

En cuanto a los “recursos” y partidas disponibles, Martin S esta más cerca del malogrado Juan Cruz Ávila, abortado secretario de Políticas Universitarias, que del ex VP Bidu.

La “Corporación Universitaria” de Franja Morada, el Sindicato de los “Doctores y Diplomados”, que ya se había “llevado puesto” a López Murphy durante la Alianza; no iba a dejar escapar el “botín” de $ 40 mil millones anuales.

Ergo Aguad, en su doble caracterización de Radical y Oyente de TA, ni ebrio ni dormido se perdería la “oportunidad” de la “Kajita Feliz” del AFSCA.

Mas que “Ideología” es una cuestión de “Intereses Permanentes” de la UCR y sus satelites Pan radicales.

Burguesía Cultural y Administrativa clientelizada via contratos, nombramientos y pautas.

En fin, nada que afecte “directamente” a los SIN Caja, que son más del 95% de los que votaron contra Cambiemos en el balotaje.

Ellos, mas que “prisioneros de la cárcel clientelista”, se basan en su “prejuicio de clase”.

El “sesgo plutocrático” intuido de la Presidencia Macri y los Gobiernos de Cambiemos solo podría ser “superado” si cambian su “propia naturaleza”; esa misma que llevan a rastras como sombra en el último siglo.