lunes, 25 de agosto de 2008

La “Des-Organización Organizada”, una opinión de Steven Levitsky


Se largo oficialmente, y por eso me parece oportuno rescatar un artículo publicado en Argiropolis.

El Autor es Steven Levitsky, que también publico Transforming Labor-Based Parties in Latin America: Argentine Peronism in Comparative Perspective (Cambridge University Press, 2003).

El material del libro, como la del articulo SOLO llega hasta el 2000, por lo tanto no esta influido por los hechos políticos posteriores a la elección de Kirchner.

Por eso quiero compartir con Uds. algunos de los párrafos que seleccione, para entender lo que puede pasar de aquí a fin de año.

Aunque lo ideal seria leer todo el articulo.

El Partido Justicialista (PJ) o “peronista” argentino representa desde hace tiempo un misterio para los analistas.

Si bien su fuerza electoral está más allá de toda discusión, la debilidad e inactividad de la burocracia partidaria y de los cuerpos formales dirigenciales ha llevado a numerosos estudiosos a describir la organización de este partido como inexistente.

Asimismo, algunos especialistas descalificaron al partido peronista original como un “cadáver”[1] o como “poco más que un apéndice de las instituciones estatales”[2] y en el mismo sentido, el PJ contemporáneo ha sido descripto como un “simple membrete”[3] o un “comité electoral” dirigido por un pequeño círculo de “operadores” en Buenos Aires.[4]

Otra mirada de la organización del PJ revela, sin embargo, una llamativamente distinta visión.

El PJ contemporáneo conserva una enorme infraestructura de base y sus cerca de cuatro millones de miembros (afiliados) lo hacen uno de los partidos democráticos más grandes del mundo.

Por otro lado, sus profundas raíces sociales y organizacionales en las clases bajas y trabajadoras de la sociedad le han posibilitado sobrevivir a décadas de proscripción, la muerte de su carismático fundador, y más recientemente, la negación de su tradicional programa socioeconómico.

¿Cómo puede el PJ ser simultáneamente tan débil y tan fuerte?

Una de las mayores razones de esta confusión es que cuando los analistas investigan al PJ tienden a buscar en el lugar equivocado.

La atención en la debilidad de la estructura formal del PJ oscurece la vasta organización informal que lo rodea.[5]

La organización peronista consiste en una densa colección de redes personales (que operan desde sindicatos, clubes, ONGs y a menudo desde la casa de los militantes) que están en gran medida desconectadas (y son autónomas) de la burocracia partidaria.

Aunque estas redes no pueden ser encontradas en los estatutos y archivos del partido, proveen al PJ de una extensa conexión con las clases bajas y trabajadoras de la sociedad.

No obstante la impresionante cantidad de literatura existente sobre el peronismo, escasa investigación se ha realizado acerca de la organización del PJ,[6] y virtualmente no se ha realizado ningún trabajo sobre la estructura informal del partido.

Como resultado de esto, conocemos muy poco acerca de cómo funciona el PJ, particularmente en el ámbito local.

El presente artículo busca llenar ese vacío.

Sacando provecho de información recolectada durante un vasto estudio de las organizaciones peronistas del Gran Buenos Aires, el artículo examina cómo funciona internamente el PJ y cómo está organizado.

A su vez, está dividido en dos secciones.

La primera resume los orígenes y la estructura contemporánea del partido peronista.

Desafiando caracterizaciones del partido como una organización débil y personalista, se sostiene que el PJ es mejor entendido como un informal partido de masas.

Si bien el peronismo mantiene una poderosa infraestructura de base, una amplia base activista, y extensos vínculos con la clase baja y trabajadora, posee sin embargo, a diferencia de los prototípicos partidos de masas, una organización informal y altamente descentralizada.

La segunda sección examina la relación entre el PJ y Carlos Menem durante la década del noventa.

Autonomía en el ámbito local y la estabilidad de la base militante del PJ

La estabilidad de la base militante del PJ en la década del noventa es de alguna manera enigmática.

Los militantes, o al menos un conjunto importante de ellos, están[121] generalmente más ideologizados que los líderes partidarios.

De ser éste el caso, entonces deberíamos esperar que estos militantes que han sido históricamente casi uniformemente antiliberales, habrían abandonado el partido en masa como respuesta al giro neoliberal del gobierno de Menem.

Evidencia de la encuesta de militantes de 1997 sugiere que los militantes del PJ eran en efecto bastante críticos del programa de Menem.

Como muestra el Cuadro 5, más de dos tercios se opuso en parte o en todo al programa de Menem; además, la gran mayoría consideró que las políticas gubernamentales fueron “muy favorables” para las empresas (70,4%) y “muy desfavorables” para los trabajadores (67,8%).

Acerca de qué políticas económicas debería llevar a cabo el gobierno peronista en el futuro, solo el 5,5% optó por la continuidad, mientras que un 42,1% escogió un “retorno a las raíces del peronismo”.

Sin embargo, la base militante peronista no parece haberse erosionado sustancialmente en la década del noventa.

A pesar de dos importantes deserciones en el nivel de la elite del partido (el Grupo de los Ocho en 1990 y el senador José Octavio Bordón en 1994) y el surgimiento del centro-izquierdista Frente para un País Solidario (FREPASO) como una seria alternativa política a mediados de los años noventa, fueron pocos los militantes del partido que siguieron a estos grupos.[122]

Aunque es difícil medir el número de militantes que simplemente se alejó de la política en los años noventa, hay poca evidencia de que la base militante fuera sustancialmente reducida.

De hecho, más de tres cuartos de los militantes encuestados en el Gran Buenos Aires dijeron que el número aumentó (68%) o permaneció igual (8%) durante la década del noventa.

Por otra parte, el relativamente alto nivel de activismo del PJ en los años noventa no parece haber sido producto del ingreso de nuevos miembros.

Setenta y tres por ciento de los militantes encuestados había trabajado en el PJ desde antes de 1989, y los nuevos militantes eran al menos tan opuestos a las políticas de Menem como los más viejos.[123]

¿Por qué permanecieron en el partido los militantes antimenemistas?

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Sin embargo la estabilidad del PJ no puede ser solamente atribuida al patronazgo.

Cerca de un tercio (31,4%) de las UBs relevadas no tenía acceso al patronazgo en absoluto, y en la mayoría de las UBs, los beneficios de éste se extendían a uno o dos militantes.

Por lo tanto, incluso a finales de la década del noventa, un número significativo de militantes continuó participando a pesar de tener poco o ningún acceso a los recursos estatales.

La estructura informal de PJ fue fundamental a la hora de mantener a estos militantes en el partido.

A diferencia de partidos de masas centralizados como el AD venezolano o el Partido Comunista Chileno, la estructura descentralizada del PJ posibilitó a los militantes el evitar tener que hacer una dura elección entre adherir a la línea nacional del partido o dejar (o ser expulsados de) el partido.[126]

Específicamente, el sistema de agrupaciones ofreció a aquellos peronistas disgustados con el perfil neoliberal del partido, canales alternativos de participación.

Un abanico de agrupaciones nacionalistas, populistas tradicionales, socialdemócratas, e incluso socialistas coexistieron con el liderazgo nacional menemista en la década del noventa.

………………………………………….

Finalmente, muchas agrupaciones (y un gran número de UBs) proveen arenas de participación para lo que tal vez pueda ser llamado peronistas tradicionales u ortodoxos.

Estos militantes tienden a estar muy apegados no solo al programa peronista tradicional, sino también a sus símbolos y prácticas.

Un ejemplo de este tipo de agrupación es “Lealtad Peronista” en La Matanza, la cual es dirigida por el anterior intendente Federico Russo.

Representa la segunda agrupación más grande en La Matanza y contiene docenas de viejos militantes ortodoxos, muchos de los cuales trabajaron con Russo desde la década del setenta.

Muchos de estos militantes se oponen fuertemente al modelo neoliberal y el mismo Russo mantiene un perfil populista y antiliberal.[130]

Lealtad Peronista lleva a cabo una serie de actividades peronistas tradicionales como el “entrenamiento doctrinario”, la celebración de fiestas peronistas, y el mantenimiento de centros juveniles y femeninos.

El sistema descentralizado y segmentado de agrupaciones del PJ, proveyó de esta manera numerosas salidas para los militantes peronistas, permitiéndoles poder continuar llevando a cabo formas de peronismo que poco tenían que ver (y que de hecho muchas veces contradecían) con la pragmática agenda del gobierno de Menem.

Datos de la encuesta a militantes sugieren que esta autonomía en el nivel de base tal vez pueda haber inducido a muchos de ellos a permanecer en el partido.

El Cuadro 7 muestra las respuestas de los militantes a la pregunta,

“¿Qué nivel de la actividad del partido es más importante para usted?”.

En el Gran Buenos Aires, cerca de dos tercios de los militantes contestó que su agrupación (40,0%) o el partido a nivel distrital (22,6%) era más importante que el partido nacional.

Los resultados también sugieren que los militantes antimenemistas eran más propensos a priorizar su agrupación respecto a otro tipo de militantes.

Como muestra el Cuadro 8, cerca de la mitad (45,3%) de los militantes que se caracterizaron a sí mismos como “oponentes” de la política económica gubernamental percibieron a su agrupación como el ámbito de actividad más importante, en relación a un 18,8% que era partidario de Menem.

Tomados en conjunto, los datos sugieren que un sustancial número de militantes que fueron críticos del programa de Menem, encontraron en la década del noventa refugio en sus agrupaciones; priorizando las organizaciones partidarias a nivel local y, en alguna medida, apartándose de la actividad partidaria a nivel nacional.

En conclusión, la estructura descentralizada del PJ probablemente ayudó al partido a mantener su base militante en los años noventa.

Para una pequeña pero comprometida minoría, existieron continuados canales para la expresión de sus creencias peronistas ya sean de izquierda, nacionalistas, u ortodoxas.

Para un grupo más grande de militantes, que sin embargo estaba disconforme con el giro neoliberal, la presencia de organizaciones semiautónomas en el ámbito local les permitió seguir practicando su peronismo tradicional a nivel popular, en lugar de enfrentar una dura elección entre menemismo o dejar el partido.

Autonomía en el ámbito local y los límites del menemismo

Aunque la existencia de fuertes organizaciones semiautónomas a nivel local proveyó de una serie de beneficios políticos en la década del noventa al liderazgo del PJ, también le significó importantes restricciones.

Como estas organizaciones mediaron en la relación de Menem y el PJ de base, y como la burocracia partidaria careció de la capacidad de disciplinar de una manera sistemática a esas subunidades, la habilidad de Menem para imponer estrategias y candidatos sobre éstas fue limitada.

Como resultado de esto, Menem se vio forzado a establecer una política de “vivir y dejar vivir” hacia esas entidades.

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Aunque algunos funcionarios gubernamentales imaginaron un PJ “menemizado” capaz de casar a neoliberales, líderes empresarios, y extrapartidarios menemistas, con la base militante peronista a través de la atracción popular de Menem,[131] esa transformación nunca ocurrió en los hechos.

Los esfuerzos por imponer estrategias sobre las agencias locales fracasaron con frecuencia, y el liderazgo nacional partidario a menudo encontró que sus estrategias eran frustradas (o ignoradas) por los liderazgos locales.

Por ejemplo, cuando Menem instruyó a las agencias partidarias provinciales y municipales aliarse con la derechista Unión de Centro Democrático y otros partidos conservadores para las elecciones de 1991, solamente un puñado lo cumplió; líderes partidarios de Salta, San Juan, y otros distritos rechazaron la orden abiertamente,[132] y muchos otros simplemente la ignoraron.

En el mismo sentido, en 1993, cuando Menem buscó imponer una estrategia electoral centrada en el programa económico gubernamental y en su propia reelección,[133] varias oficinas partidarias ignoraron la campaña nacional y mantuvieron su propio perfil.

De hecho, el líder bonaerense Eduardo Duhalde ordenó la “desmenemización” de la campaña partidaria provincial.[134]

El liderazgo de Menem también estuvo limitado en su capacidad para imponer candidatos a las agencias provinciales del PJ.

Por ejemplo, cuando Menem anunció que pensaba postular a una serie de candidatos no peronistas (incluyendo líderes provinciales conservadores, ex militares, y reconocidos extrapartidarios) que apoyaron su programa económico en las elecciones legislativas y de gobernadores de 1991,[135] los mandos provinciales resistieron ferozmente y finalmente consiguieron forzarlo a aceptar candidaturas partidarias en casi todos los distritos.

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Al final de los diez años de mandato de Menem, la vasta mayoría de las agencias provinciales estaba gobernada por no menemistas y mantenía perfiles que estaban muy lejos del neoliberal del liderazgo nacional.[145]

En muchos casos, el partido provincial estaba controlado por sectores que habían estado en el poder (en algunos casos con interrupciones) desde principios o mediados de la década del ochenta.[146]

De hecho, solo cuatro de los 24 distritos del PJ (La Rioja, Neuquén, San Juan y Capital Federal) estaban controlados por menemistas en 1999.[147]

A su vez, estos distritos representaban sólo el 14,8% del electorado total.[148]

Contrariamente a muchos postulados convencionales acerca del liderazgo de Menem, el peronismo tradicional permaneció ampliamente intacto en los ámbitos provincial y municipal, a pesar del giro a la derecha del liderazgo nacional.

Solo en pocas excepciones, las organizaciones provinciales y locales (que dirigen las campañas del PJ, desarrollan sus líderes, y seleccionan sus legisladores nacionales) se transformaron en menemistas o neoliberales.

Este fracaso para transformar las agencias provinciales ayuda a explicar la rápida erosión de la influencia de Menem dentro del PJ (a pesar del hecho que continúa siendo el presidente del partido) después de dejar el poder en 1999.

Este resultado resalta la enorme diferencia que hay entre el PJ y otros casos de “neopopulismo”.

Mientras que el Partido para la Reconstrucción Nacional de Collor no sobrevivió la caída de su líder y los varios partidos fujimoristas casi con seguridad enfrentarán un destino similar, muy pocos dudan que el PJ sobrevivirá la desaparición del menemismo.

Conclusión

El presente artículo ha intentado llenar el vacío académico acerca de cómo se organiza y funciona el PJ, particularmente en los niveles locales.

Desafiando los postulados de un PJ dirigido por Menem como un partido “neopopulista” dominado por un liderazgo autoritario y personalista, se argumenta que los líderes peronistas y la gente han estado largamente vinculados por una poderosa infraestructura organizacional con profundas raíces en las clases bajas y trabajadoras urbanas de la sociedad.

Las conexiones entre el PJ y las masas han sido subestimadas e incluso ignoradas por los investigadores, porque éstas, a diferencia de muchos partidos de clase obrera europeos, son casi enteramente informales.

Las subunidades peronistas se organizan a sí mismas y solo mantienen débiles lazos con la burocracia partidaria.

A menudo situadas en la casa de militantes, y raramente registradas con las autoridades partidarias, estas subunidades constituyen una impresionante infraestructura de base. Esta infraestructura le rindió al partido importantes beneficios políticos, pero también limitó el grado de acción del presidente Menem para controlar (o limitar) los mandos partidarios provinciales o locales.

Más ampliamente, el caso del peronismo muestra la importancia de estudiar los patrones informales de la organización partidaria.

Los análisis de los partidos políticos deben ir más allá de las estructuras formales, y examinar cómo funcionan los partidos en la práctica.

Mientras algunos partidos (por ejemplo muchos partidos noreuropeos) poseen estructuras relativamente burocráticas o formalizadas, muchos otros, particularmente en América Latina, son en gran medida informales.

En esos casos, estudios que exclusivamente hagan hincapié en los estatutos partidarios o en los cuerpos formales de liderazgo corren el riesgo de perder a la “reina”[149] de la fiesta.

Esto último claramente ha ocurrido en los trabajos sobre peronismo, dado que a menudo los analistas han tomado la ausencia de una burocracia efectiva para significar que el partido está basado básicamente en formas de liderazgo autoritarias y personalistas.

Hacer esas caracterizaciones no solo carece de fundamentación empírica, sino que también falla al no dar cuenta de la capacidad del PJ para sobrevivir (e incluso prosperar) después del alejamiento de sus líderes “populistas” (o “neopopulistas”). Juan Perón, el fundador del partido, solía decir que “únicamente la organización conquista al tiempo”.

Aunque la construcción partidaria de Perón nunca igualó su retórica, la informal y a menudo caótica organización que dejó se ha mostrado más resistente – y más efectiva – de lo que cualquiera hubiera esperado.

Por lo tanto debe ser estudiada más seriamente.

http://www.argiropolis.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=355&Itemid=33

http://www.people.fas.harvard.edu/~levitsky/

domingo, 24 de agosto de 2008

Relación con cama afuera, un dilema Progresista a punto de dejar de serlo.

En un post anterior charlábamos con el amigo RAM sobre el concepto de “cama afuera” en la relación política.

En esencia, la autonomía organizativa y electoral, con la unidad de acción en ciertos temas ya acordados.

El post anterior, sobre Pepe y Britos, señalo algunas de las características de este apoyo parlamentario.

Que en cierta medida se esta dando con los temas de Jubilaciones y Aerolíneas.

¿Por qué saco este tema ahora?, la interna del PJBA y la relación de fuerzas existentes.

La emergencia del MAO, Movimiento Agrario Organizado, y el vació político generado de las expresiones políticas que debían arroparlo nos ponen en un brete a los peronistas.

Siendo electorado natural de las fuerzas liberal republicanas; Radicales, Demócratas Progresistas, Socialistas y Conservadores; estas ultimas las han defraudado por impericia y desorden.

Se sienten, como sujeto social que ha probado el Poder de su musculatura, de la misma manera que el MOO en el 45.

Por ejemplo, la ley Martínez Raimonda es tan sabia como las leyes de Alfredo Palacios, pero tienen el mismo defecto; no existe fuerza de aplicación.

Como decía Lasalle, un papel mojado, en porteño Higienol.

Cuando hablo de MAO no es por capricho, ellos han elegido concientemente la vía gremial como forma de sentarse a la Mesa de Decisiones.

Solo hay que leer los foros y declaraciones de los últimos 4 años.

Sueñan con un 17 de Octubre y su propio Perón.

Saben, por la experiencia del 2001, que el Asambleismo es un callejón sin salida.

Al estar negado el Partido Militar y en desorden los partidos Republicanos, solo hay una puerta a la cual golpear.

El prestigio del Régimen, pejotismo; se reforzó después del voto de Cobos, solo hay que ver los comportamientos de los actores políticos.

Después de las elecciones del 2007 el Kirchnerismo desaprovecho la oportunidad de “incorporar” a este nuevo actor.

Podía hacerlo mediante sus relaciones con la FAA, con Felipe Sola como “asesor” presidencial, o copiar el trabajo de Capitanich en el Chaco.

Se decidió hacer lo que ya conocemos.

Con la interna forzada de PJBA, Duhalde refloto un viejo concepto de Sun Tzu.

Levantar un cadáver de entre los muertos

Significa no utilizar lo que todo el mundo utiliza, sino servirse de lo que nadie se sirve. Hacer revivir algo que ha caído en desuso por descuido o dejadez.

Encontrar utilidades a cosas que habían sido hasta entonces ignoradas o consideradas inútiles.

El espectro invocado es la vieja y querida Agrupación Político Sindical, que tan bien nos sirvió a los peronistas desde 1955 a 1985.

Como le decía al Compañero Néstor de La Plata.

Con la candidatura del Momo volvemos a las viejas Agrupaciones Político Sindicales, donde no necesitas del “soporte” del Estado.

El Colorado es muy resistido por quienes “importan”, demasiado parecido a Mauricio, un Menemismo implícito.

Con el Momo Tachuela hace un tiro a 3 bandas.

1/ Incorpora a la militancia de base de CRA y FAA, que hasta ahora no participaba en política.

No se pone en riesgo a los que dependen del Municipio o la Pcia, pueden trabajar por abajo sin problemas.

2/ En el Conurbano se va a sustentar en los Sindicatos mas que en los Aparatos Municipales.

El cebo es el tercio de las candidaturas para el año que viene.

3/ Con los datos anteriores tienen asegurada la minoría del PJBA, además de ver la correlación de fuerzas para intentar ir con 2 listas.

En este último caso, los Radicales CP y la CC quedan borrados del mapa.

El Progresismo K y el SI disputarían la medalla de Bronce, para la de Plata tendrían que unirse.

Pero es pedir demasiado, parecerían peronistas. ;-p

…….

Eduardo

A ojo de buen cubero, sin puntear finito, los números darían así.
Conurbano Intendentes 70%, Sindicatos + Duhaldistas 30%.
Interior de la PBA 50% para cada uno, con ventaja para el Momo por su alianza con el MAO.

Kirchner no tiene margen para “apretar” a los Intendentes, seria expulsarlos para el otro bando.

Además en los Municipios no PJ arrasarían, pensando en la disputa del 2009.

Números finales 60% a 40%, con ventaja para Balestrini si los votantes pasan de los 200.000.

Si es así se arman 2 listas en las generales, sin romper con el partido.

La oficial hegemonizada por el GBA, y la disidente hegemonizada por el Interior aprovechando el ambiente anti K.

De los 35 diputados nacionales pueden llevarse 28 sin problemas, recorda que en el 2005 los números fueron 18 a 6.

El “cogobierno” seria inevitable en La Plata.

Diputados 46 y Senadores 23, con mucho peso de las seccionales del interior, llenarían de “alpargatas” la Legislatura.

Total, dentro del recinto la gente se entiende, ¿no es cierto Ingeniero? ;-P

Con el sistema de Agrupación la plata y el empleo estatal es lo de menos, lo que pesa es caminar y hablar.

En los pueblos chicos y los barrios pesa mas la presencia física de los candidatos que lo mediático de las cadenas metropolitanas.

Por eso Artemio alertaba sobre lo de Cañar Ladeado.

Los agrarios no necesitan plata, ni conocimiento por parte de los votantes, solo que les aseguren los fiscales veteranos.

Ahí es donde entran los Duhaldistas con la Ambulancia, si hace falta los importan del Conurbano.

¿Por qué hablo de que se va a intervenir en la Interna, y así y todo se va a ir con dos listas?

Por dos motivos, que se basan en la tabla siguiente, donde la 1º Columna son los números de votos para Diputados y la 2º para Senadores

Primera Sección……..326.232,8……...611686,5

Segunda Sección……..60.626,1 ……..133377,4

Tercera Sección……..289.741,3 ….….579.482,6

Cuarta Sección………..40.058,6 ………80.117,1

Quinta Sección ………113.049,2 ……..248708,2

Sexta Sección…………66.647,5 ……..122.187,0

Séptima Sección……...48.695,3 ………97.390,7

Octava Sección……….99.887,2 ……..199.774,3

La Interna la gana la lista oficial con el apoyo del Conurbano, por lo tanto los primeros 20 lugares de diputados nacionales los van a elegir ellos.

La Minoría, según los números de la Interna, le conviene “armar” una lista anti K, para arrastrar los votos del interior a nivel nacional.

A nivel provincial pueden convertirse en el 2ª bloque de la Legislatura, logrando el cogobierno.

Traducido a peronista, los intendentes del GBA negociaran los temas provinciales con las “alpargatas” del MAO.

Que por si mismo no tiene el “volumen” para superar los 10 diputados nacionales después de 2 elecciones en todo el país.

Pero formando entente con los del Conurbano y los Sindicales, con el apoyo cruzado, casi controlarían 60 de los 70 diputados nacionales del la PBA.

A los que hay que sumar lo de la Región Centro; Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

Alguno me preguntara porque no me escandalizo ante este “futurible”.

Vuelvo a Sun Tzu.

Robar la leña debajo de la caldera.

Este método tiene como objetivo mermar los recursos del enemigo y minar su moral. Tiene doble sentido: privar al enemigo de su sostén físico y también del psicológico. Napoleón dijo: "Las tres cuartas partes de la fuerza de un ejército reside en su moral".

Quitarle “Base Social” a la Reacción es un objetivo primario, los Gurcas que sueñan en convertir al Conurbano en el Soweto de 1976 deben ser reducidos a la insignificancia.

Volvemos al tema del progresismo, deben ponerse a trabajar para armar un frente táctico que reincorpore en la CABA y el GBA a la gente del palo que NUNCA votaría al peronismo.

De no hacerlo sus votos irían al PRO o a la CC.

Para nosotros es mejor que vayan a un frente donde estén el SI, PSA, los Transversales o Proyecto Sur.

Una Izquierda del 10% a Nivel Nacional es altamente probable, y mientras avisen en que están en desacuerdo no es Traición, solo disidencia democrática.

PD Los datos de la Tabla son del Paper de Gervasio Bozzano, donde demuestra que el sistema electoral de la PBA esta sesgado a favor de la UCR.

Es el punto donde Duhalde va a aplicar la presión, las secciones 4º, 5º, 6º y 7ª

http://www.saap.org.ar/esp/docs-congresos/congresos-saap/VI/areas/09/buzzano.pdf

sábado, 23 de agosto de 2008

Aportes Sindicales a la “robusteza” del Régimen Democrático actual.

Si le pregunto a cualquier politizado sub. 40, sobre la “caracterización” Política de Lorenzo Pepe y Oraldo Britos me responderían lo siguiente; Burócratas Sindicales.

Esos mafiosos hegemonistas y corruptos que se esconden detrás de la Marchita.

Pepe y Britos, como tantos otros, cargan con la maldición de la ignorancia y el prejuicio; además, por supuesto, de sus propios errores.

Por ejemplo, pocos recuerdan su pertenencia a la CGT de los Argentinos, de Ongaro.

Eran “62”, pero en su Gremio, la Unión Ferroviaria, la Conducción era Pluralista.

El caso Unión Ferroviaria marcaba el punto extremo con Antonio Scipione, Víctor Vázquez y Lorenzo Pepe (alianza radical de Pueblo-comunistas-peronista dura) (1)

Revista Panorama enero 1969

Esa experiencia de negociar permanente, aun desde la dureza y el conflicto, es un capital aportado por el Sindicalismo peronista al Régimen que emergió en Diciembre de 2001.

Muchos se sienten sorprendidos por la reacción de la Escribanía durante del “voto no positivo”.

Se olvidan del verano que Ardió Argentina.

Fue el Congreso el que banco la parada, como recuerda Pepe, el Establishment quería que el Poder fuera ejercido por la Suprema Corte.

¿Se imaginan a Nazareno a cargo del Ejecutivo?

Además, el poder Judicial es el más Autocrático de los Tres Poderes de la Republica.

No tiene una relación directa con el Pueblo, están acostumbrados por su función, a solo monologar ante si y por si.

Sentencian, y quien no cumpla a galeras.

Volviendo al tema, hay que tomar nota de lo que subraye en negritas, no solo “charlar y roscar” con todos; para ir creando mayorías aprobatorias caso por caso.

Sino crear un “espíritu de pertenencia” que impida operar a las fuerzas que desean regresar al año 30.

Cuando existía la Republica que había prohibido la Democracia.

Reunión No. 28 - 10a. Sesión ORDINARIA celebrada el 04/12/2003

Sr. presidente camaño.- Mientras se alcanza el quórum, la Presidencia propone continuar con la despedida a los señores diputados Britos y Pepe.

Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

sr. PEPE, LORENZO ANTONIO.- Señor presidente: ¿cómo se hace para escapar de las emociones fuertes? No es fácil. ¿Cómo se hace para agradecer en forma creíble y para que realmente se comprenda que lo que uno dice surge desde el fondo de sus sentimientos?

Voy a intentar rápidamente hacer un repaso de estos últimos veinte años. El primer día que llegamos aquí fue antes del 10 de diciembre de 1983, a fines de noviembre. La dictadura había abierto el Palacio de la misma manera que lo había cerrado casi ocho años antes.

Un pequeño grupo de diputados, en este caso del justicialismo, masticábamos el polvo de la derrota. Estaba funcionando la Confitería del Molino y nos acercábamos a la puerta principal. Entre nosotros se hallaba Roberto García, un querido amigo que también provenía del campo social.

Así nos encontramos con un personaje y laburante de esta casa, un hombre de color conocido por todos: el negro Murature, quien falleció hace un año y medio. Vestía una librea gris oscura. Era un personaje muy llamativo. ¿Qué hacía un tipo vestido al estilo victoriano en la puerta del Congreso?

Recuerdo lo que nos dijo ese querido negro, Rodolfo, a quien tanto amé. Después de ocho años de brutal silencio, este morocho dijo: "Señores diputados, ustedes ingresan a vuestra casa". Era un humilde laburante disfrazado. Rápidamente, Juan Carlos Pugliese dispuso terminar con eso, lo democratizó. La sensación que tuvimos ese grupo de compañeros fue que veníamos a restablecer los valores de la casa del pueblo. Veníamos a un lugar del que nunca jamás la representación popular debió haber estado ajena.

Desde esa anécdota debo decir con honestidad, abriendo mi corazón, ¡cuánto nos costó a los peronistas digerir la derrota! Veníamos de ganar siempre y los errores de unos pocos -que sin duda los tuvimos-, como dije alguna vez nos mandaron al rincón, nos castigaron con el voto.

Ayer, un trabajador de prensa me pidió que le dijera con una sola palabra qué simbolizó Alfonsín. Amigos del radicalismo, Horacio querido, Alejandro, yo contesté: la democracia. Lo dije desde mi sentimiento. (Aplausos.)

Me hubiera gustado que hoy estuvieran con nosotros algunos que ya no están. Me hubiera gustado que estuviera Chacho Jaroslavsky; me hubiera gustado que estuviera Osvaldito Borda; me hubiera gustado que estuviera la negra Oliva, una muchacha joven que se acaba de morir, nuestra compañera del alma; me hubiera gustado escuchar a Tazzioli -a quien ayer sus compañeros rindieron homenaje, que yo acompaño desde el sentimiento- explicarnos por qué no había que seguir vendiendo tierras de la Patagonia a los grandes grupos internacionales. Fue a la Comisión de Legislación General. Hablaba con sencillez, con la sabiduría de los que tienen en su puño la verdad.

Si me preguntan a quién extraño, debo contestar que a un montón. Me hubiera gustado abrazarlos, como lo estoy haciendo simbólicamente con ustedes en este momento, porque me golpearon el corazón. En lo personal no esperaba hoy este inicio con esta recordación pedida ayer por algunos compañeros como Ubaldini, y no esperaba lo dicho por Alejandro Nieva. Con su padre he compartido momentos en esta Cámara; nos peleábamos; su posición era más dura que la de Alejandro. Más de una vez el presidente de la Cámara, don Juan Carlos Pugliese, nos llamó la atención.

Me hubiera gustado abrazar a René Balestra, que cada vez que hablaba era como si Amado Nervo estuviera recitando un poema. Me hubiera gustado tener a don Floreal Gorini, un hombre del Partido Comunista convencido de que la solución de este país pasaba por el marxismo, quien siempre tuvo una prosa elevada, una intelectualidad grandiosa y un respeto absoluto por la idea del otro.

Me hubiera gustado tener a un hombre como Torres Molina, por qué no nombrarlo. Le adjudicaban haber sido defensor de quienes cometieron ese hecho brutal en La Tablada, pero acá adentro él era un honorable diputado de la Nación. Yo terminé intimando con él, coincidimos con el proyecto de los colores patrios, tema que está en discusión en el Senado y que aquí generó un largo debate.

Me hubiera gustado tener aquí a Diego Ibáñez, quien fue el primer presidente del bloque Justicialista. Diego tuvo una vida cargada de tragedias. Le mataron a Guillermito, que era un pibe maravilloso.

No había baños en el Congreso; estábamos en el tercer piso y sólo había uno para un centenar de tipos que dábamos vueltas, y el presidente del bloque tenía un baño.

Entonces Guillermito me decía "Lorenzo". Yo ya era viejo cuando llegué a este recinto y lo que ocurrió es que me he puesto más viejo, pero cuando llegué aquí ya era grande.

Yo siempre le digo a Oraldo que tenemos veinte años de descuento, porque fueron los veinte años de proscripción del peronismo. Por eso, digo que no tengo setenta y dos años sino cincuenta y dos, porque veinte están en la cuenta de los acreedores. (Aplausos.)

Diego Ibáñez fue un personaje muy peculiar. Venía también del movimiento obrero. Fíjense cuál era la composición del cuerpo en aquel entonces, y Diego tenía aquello de Chacho Jaroslavsky, que yo lo mencioné días atrás y alguien se ofendió, y que medio se ha ido degradando. Me refiero que aquello que se acordaba se cumplía a rajatabla.

Se ponía de pie Jaroslavsky y ante cualquier duda, si era necesario, el hombre carajeaba en el recinto, con absoluta nitidez: "¿Pero cómo carajo no vamos a cumplir con la palabra?" Extraño eso de Chacho. Nos hemos protocolizado más, somos más reglamentaristas y hemos olvidado que la política -más allá de que a alguno no le guste el término- tiene acuerdos que deben ser cumplidos a rajatabla para que organismos colegiados como este funcionen.


No se trata de códigos mafiosos; son los códigos de la verdad de la política, que te imponen las circunstancias en el momento en que ocurren.

Le decía a Horacio hace un rato, querido amigo -tuve el gusto de conocer a su padre, que también fue diputado en la etapa de don Arturo Illia-, que nos echaron juntos, porque echaron al gobierno y a Antonio Scipione y a mí nos echaron tres meses después por haber confrontado con la dictadura de Onganía.

Yo hablo del código de lealtad, de la reciprocidad en el compromiso. Ese por el cual cuando uno dice que va a cumplir con el compromiso, lo hace. No creo en los cheques o en los pagarés firmados.

Les está hablando el hijo de un socialista, que como buen socialista no quería deudas y decía "no" a eso de firmar pagarés. Ese socialista después fue un converso, y como converso al peronismo fue un peronista como corresponde a los conversos.

Ahora le hablo al amigo Cantini, que es un hombre joven. Días pasados lo encontré en el hemiciclo y le dije conservador. El me respondió: "Pará un momento, yo soy liberal, no tengo nada que ver con los conservadores". Me gustó lo que dijo, porque días pasados en TN dijo lo mismo, y yo me inclino respetuoso frente a hombres y mujeres que son capaces de sostener sus ideas con esa seguridad.


Sin duda es el camino que han tomado, que han abrazado y que no largan. Me asustan los que cambian de rama de salto en salto. Esos sí me asustan. (Aplausos.)

Quiero decir a mis queridos compañeros y colegas que me voy bien. Veinte años, como dice el tango, no es nada, es una generación. Repito que me voy bien.

He ido a un instituto de golpe y porrazo. He sido un dirigente del movimiento obrero, en una época en la que no había nada para repartir, salvo balas, cárceles y persecuciones, lo que hacía aun más comprometida la tarea social de quien tomaba un sindicato.

Me han hecho un gran honor; esto es algo inesperado, porque yo soy un hombre viejo, que no tiene un título profesional, ya que soy un autodidacta.

Como dije cuando me referí a la figura de Framini, estoy hecho a buril y martillo, y a fuerza de superar errores, equívocos, y de recoger la piola del barrilete cuarenta veces para evitar cometer de nuevo el mismo error.

Ahora, estoy en un instituto de historia, que es honorífico porque están todos los fundadores del peronismo. Hay hombres como don Alberto Rocamora, que tiene más de 90 años. Sin querer y sin pedirlo, hoy ese instituto tiene un rango académico. Ahora, yo voy a las universidades a hablar a los estudiantes de ciencias políticas y de sociología desde un pedazo de la verdad de la historia, que es el peronismo. (Aplausos.)

También quiero aclarar lo siguiente. Nunca falta algún trasnochado y hubo quienes sonrieron cuando se derrumbó el gobierno de la Alianza. Pero quiero decir a los amigos del radicalismo que no fue nuestro caso, porque corrimos acá y dormimos acá las veces que fueron necesarias para evitar que el sistema institucional -tal como lo dijo Horacio- se terminara desbarrancando.

La historia va a recoger -no tengan ninguna duda de esto- el paso de Eduardo Camaño como presidente de la Nación durante cuarenta y ocho horas. Yo fui testigo de lo que estoy diciendo. Venían aquí con la propuesta de entregar el gobierno a la Corte Suprema. ¿Qué hizo Camaño? Los sacó a empujones, y vino ese querido amigo que es Etchegaray -escribano, compañero del radicalismo y tanguero como yo- para que firmara aquí en el primer piso el traspaso del poder que por línea constitucional le correspondía al presidente de la Cámara. ¡Valiente hombre, Camaño, que te bancaste cuarenta y ocho horas cuando la ciudad ardía! (Aplausos.)

También quiero decir lo siguiente. Cuando llegué a este cuerpo el grupo de mujeres era muy pequeño, de alrededor de media docena. Ahora, el número de diputadas llega a setenta. ¿Qué ocurrió cuando este recinto se llenó de mujeres? Esto nos obligó a tener una visión más precisa de la realidad. No es que sean mejores; lo que ocurre es que tienen una visión hormonal diferente. La maternidad, los dolores de parto y otras cuestiones las viven ellas, y entonces nos obligan a los hombres a ser mejores. Por eso, saludo a las mujeres aquí adentro (Aplausos), y lo hago desde el corazón. Como dije, nos obligaron a ser mejores. Antes, cuando en el cuerpo sólo había hombres éramos más chabacanos y hasta nos permitíamos alguna grosería; pero ahora, al haber mujeres, hay que cuidarse. (Risas.)

Algunos colegas me decían: "Vos pasaste bien". Y es cierto: conseguí para mi distrito la sanción de la ley de creación de una universidad nacional y otras normas. Muchas veces de apuro planteaba acá la cuestión, rosqueaba un poco, y medio "a las patadas" lográbamos que se aprobara el proyecto. Lo cierto es que ahora en mi distrito tenemos una universidad nacional, tribunales federales, un jardín maternal para hijos de madres solteras y un hogar de día para jóvenes con síndrome de Down , que actualmente alberga a ciento ocho muchachos y muchachas.

¿Cómo se logra todo esto? Con la política de los afectos. El tipo que quiere jugar de malo acá, está muerto. Aquí hay muchos señores diputados a los que quiero y respeto, y por eso voy a repetir lo que acabo de decir: las cosas no se consiguen gritando ni puteando ni llevándose al otro por delante. Si uno no es capaz de aprender a darle un abrazo al otro para que comprenda que la intención de uno no es pelear, está muerto; si uno no es capaz de eso, no consigue que le sancionen ni un proyecto de declaración. Esta es una regla de tres simple que a mí me dio un resultado bárbaro, ya que estuve nada más y nada menos que veinte años en esta Cámara.

Les tengo mucho cariño a todos y pido disculpas si alguna vez, sin querer, rocé a alguien. No lo hice con la intención de herir o de zaherir a alguien.

Quiero terminar de exponer mi opinión sobre los hombres del radicalismo y decir por qué les tengo un enorme respeto. Acabo de dar una charla en Rosario el 20 de noviembre, el día de la soberanía. ¿Saben cuál era el tema? El trabajo fue hecho por los estudiantes, y estaban a mis costados el rector de la universidad y un profesor de historia. El tema era San Martín, Rosas, Yrigoyen y Perón.

A nosotros nos liga la historia. A mí no me pone contento para nada cuando a un partido centenario no le van bien las cosas, porque son pilares del sistema institucional, como lo es el peronismo desde el año 45. Pero a diferencia de otros partidos, nosotros fuimos paridos el 17 de octubre, pero llegamos para quedarnos en la República. No nos vamos, ni nos echarán ni matándonos, ni persiguiéndonos, ni encarcelándonos, ni fusilándonos. ¡Mil veces nos pondremos de pie cuando la República lo requiera!

Gracias compañeros por esto, gracias por este cariño; lo digo de corazón a todos ustedes, y dejo mi recuerdo a los que no están. (Aplausos prolongados. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)

Sr. presidente camaño.- Tiene la palabra el señor diputado por San Luís.

sr. BRITOS, ORALDO N..- Señor presidente: después de muchos años de militancia llegó el momento de decir algunas cosas. Durante mi vida política he tenido placeres e ingratitudes, que en realidad no lo son, porque son avatares de la vida política.

Con el señor diputado Pepe me une el afecto de la etapa posterior al 55, cuando era más difícil decir cómo pensábamos. La historia de cada uno se hace de acuerdo con cómo se conforma su familia. En mi caso vengo de una familia muy humilde, con un padre muy rígido, que nos enseñó a trabajar desde niños. Todos mis hermanos llegaron a ser profesionales, aunque yo no. Muy joven fui a vivir a Palmiras, Mendoza, adonde mi padre fue trasladado como ferroviario.

En aquel tiempo se enseñaba en la escuela nada más que hasta cuarto grado. Palmiras no tenía luz y el agua que tomábamos era la de la acequia; de noche nos iluminábamos con el aceite que se desechaba cuando se les cambiaba a las locomotoras. Teníamos una casa de barro, de caña, pero éramos felices.

A veces escuchábamos algunos discursos de izquierda. Nuestros padres, que eran ferroviarios, dependían para el cobro de sus haberes de los ingleses. En Mendoza, había un gran maestro en la vida política que era de izquierda, y de éste se deben acordar los mendocinos, a quienes se los deben haber nombrado sus padres o sus abuelos. Era el doctor Benito Marianetti, del Partido Comunista.

Los chicos íbamos a escucharlo porque nos comentaba todo aquello a lo que aspirábamos para nuestra familia. Este hombre tenía una gran capacidad para dirigirse a la gente, especialmente a los trabajadores, y por eso tenía ese tipo de convocatoria.

¿Quién iba a pensar que era comunista? Con los otros jóvenes, a medida que íbamos conversando, estábamos interesados en transitar ese camino porque nos parecía que era el que nos estaba abriendo la puerta para vivir mejor.

Pero en 1943 apareció Perón y después el primer aguinaldo para mi padre y el cambio en mi familia; aunque no era únicamente el tema material, porque en la escuela en lugar de a cuarto se pudo llegar hasta sexto grado.

Entonces, tampoco había posibilidades de viajar desde nuestro pueblo a la ciudad porque nuestros viejos carecían de los medios económicos, pero empezamos a aprender.

También tuve la suerte de escuchar a Eva Perón y de estrechar su mano. A los catorce años le mandé una carta que me contestó y me nombró mensajero en el correo. Cuando volví a mi pueblo, Villa Mercedes, todos me preguntaban quién me había acomodado. En aquella época decían que si uno no era peronista o no lo acomodaba algún dirigente no podía lograr una designación. En realidad, Evita ni siquiera preguntaba, sabía -como alguien dijo aquí- que donde había una necesidad había un derecho, y evidentemente cubrió ese derecho.

Ya después del golpe de 1955 habíamos entendido perfectamente cuáles eran nuestro camino y nuestro destino. Fue entonces que al compañero Pepe, que trabajaba en el ferrocarril, en los talleres Alianza, se le ocurrió conformar el Movimiento Nacional de la Juventud Ferroviaria y Ferroportuaria Peronista.

El tema de la comunicación era entonces muy dificultoso. Para lograr una comunicación con Buenos Aires había que esperar hasta dieciséis horas, pero cuando era muy pequeño mis abuelos me habían enviado a estudiar en el telégrafo, tenía conocimientos del sistema Morse, que utilicé para hablar con los compañeros de General Pico, Bahía Blanca, Córdoba, Tafí Viejo en Tucumán, etcétera.

Aprendí de los muchos maestros que tuve, y cuando me designaron en el primer cargo gremial estaba orgulloso. Sentía que ya mis aspiraciones estaban resueltas. Mi madre siempre me aconsejaba que no me metiera tanto porque era muy jetón, y por esa característica me detenían en todas las movilizaciones que hacíamos. Por eso, cuando el otro día se discutía tanto sobre los derechos y lo que dice la Constitución de que hay que comunicar sus derechos a quien se detiene, yo pensaba en qué forma iba a hablar de mis derechos cuando un cana me estaba llevando a la rastra! ¿A quién íbamos a preguntar en ese tiempo?

Tal vez llegué a ser senador sin quererlo porque yo quería ser concejal, pero en 1963 mis compañeros decidieron que fuera intendente de mi ciudad. Yo estaba asustado, porque si bien ya era trascendente en la vida política y gremial, no me sentía en condiciones. Sin embargo, decidí presentarme en los comicios y veinte días antes de su realización nos proscribieron por medio del decreto 4.161, por el que no podíamos mostrar nuestros símbolos, cantar nuestra marcha ni decir todo aquello que nos había legado Perón. De cualquier modo, continuamos trabajando.

Quizá me premiaron demasiado en 1973 cuando fui elector senador. Hoy, algunos no lo dicen, pero el régimen electoral de ese momento era por voto directo. Digo esto para aquellos que estudian tanto derecho constitucional y se olvidan de que algunos llegamos al Congreso por el voto directo, según lo estableció el régimen militar que en 1966 había volteado al doctor Illia.

Como Pepe yo también llegué por la calle Hipólito Yrigoyen. Había venido con mi mujer y mi hija en brazos. No quería comprarme el traje, y le dije a mi mujer: "No, negra, si gasto la guita en el traje, de acuerdo a lo que dicen, no me van a dejar jurar." Porque decían que con la posible vuelta de Perón se iba a producir un nuevo golpe de Estado.

Paraba en un hotel de los telefónicos y el penúltimo día me compré zapatos y el traje en el Once, porque cuando entré por la calle Hipólito Yrigoyen una persona de seguridad me mandó por donde entraban los peones, porque yo había llegado con zapatillas y campera. Pensó que venía a buscar laburo al Congreso.

El Congreso había estado abandonado desde 1966 hasta 1973. Las únicas que vivían en el Congreso eran las palomas...


Sr. presidente camaño.- Disculpe, señor diputado. La Presidencia vería con agrado que su discurso de despedida lo terminara desde este estrado. Sería un buen homenaje para todos nosotros. (Aplausos.)

Además, la Presidencia le pide que antes de acercarse a este estrado permanezca unos minutos en su banca a efectos de someter a votación el proyecto de ley que se estaba considerando.

http://www1.hcdn.gov.ar/sesionesxml/item.asp?per=121&r=28&n=5

http://www.magicasruinas.com.ar/revdesto034.htm

miércoles, 20 de agosto de 2008

Para Anónimo Bostero, Madagascar como parodia de la Argentina.


Hace rato que le debo al estimado corresponsal liberal Anónimo Bostero la explicación detallada sobre la Mazorca.

El problema es básicamente cultural, es difícil hacer comprender que lo importante no es el QUIEN, sino el COMO.

El NO peronismo y el ANTI peronismo han vivido obsesionados en los últimos 30 años sobre la Jerarquía y el Verticalismo, el Ansia de Poder y LA Decisión.

Cuando para nosotros, los que nos consideramos parte de este colectivo, son temas secundarios.

Lo fundamental es la EJECUCION, el resolver de la manera mas simple posible los desafíos que se presentan de manera exitosa.

NO importa quien lo resuelva, ni su “grado” en la superestructura, sobrevivir sin dejar nadie atrás es el “imperativo kantiano”.

En una vieja historia de SF sobre dimensiones paralelas, se encontraban con sus dobles las grandes mentes de la Física.

Para su asombro E=MC² era ambigua, porque si bien las Leyes de la Física son Universales, sus representaciones simbólicas son arbitrarias.

La solución era arrancar el estudio desde el Kindergarten, para comprender las equivalencias culturales.

Por eso utilizar una película infantil no es un ninguneo, solo un esfuerzo conciente para lograr la comprensión de quienes creen saberlo todo. ;-)

Madagascar 1 y 2, cómo el funcionamiento de unos mafiosos neuróticos supero la sensatez de las elites educadas de la Argentina Civilizada.

Video uno, hacer clic

Video dos, hacer clic

En el primer video podemos ver como unos secundarios se roban la película, no solo resuelven el problema de los fosas, que se los querían comer a todos.

También logran el milagro que el León deje ser carnívoro, convirtiéndolo en ictivoro, para desazón del Rey de los Lemures y su asistente Maurice.

Que con su Plan B, estaban dispuestos a “sacrificar” parte de su tropa, por supuesto para el beneficio de las generaciones futuras.

En el segundo video, que es el trailer de la película a ser estrenada en Noviembre, nos encontramos con el escape del “Infierno”.

Aunque todo el trabajo lo realizaron los ¿desagradables?, quienes roban cámara son las primeras figuras de la película original.

Para ellos lo Mediático es lo importante, las “minucias” no tienen importancia.

Hipopótamo, Cebra, Jirafa, León, los dos Chimpancés, y hasta el Rey Lemur y Maurice.

El quien es quien se lo dejo a los lectores.

Si bien se acabo el viento de cola, se apago el primer motor y dejo de incendiarse el segundo; el aterrizaje fue exitoso.

Solo se tuvo que lamentar el cagazo de algunos pasajeros de primera y el ridículo de otros.

¿Disfrutan de las similitudes con nuestro día a día político?

Funcionamiento Interno, “Nunca nades solo”

Hacer clic para ver el video.

La caracterización de los personajes se basa en guiños de películas famosas.

Doce en el patíbulo, El Botín de los valientes, Los siete samuráis, El Gran escape, etc.

El Capitán o Skiper tiene los tics de los personajes de George C. Scout, James Cagney, Marlon Brando, Yul Brynner, Kirk Douglas, Lee Marvin y Danny DeVito.

Para los Sectores Medios puede representar sin problemas a un Burócrata Sindical o un Intendente del GBA.

Curto o Moyano, Kirchner o Duhalde; el sentido común mediático los imagina con este comportamiento.

Soldado o Private, el novato, el aspirante; el Pequeño Saltamontes de Kung Fu.

A pesar de encajar perfectamente en el Funcionamiento provoca simpatía, además de la indignación de su “pertenencia” a semejante sociedad, en lugar de estar con la gente como uno.

La “perversidad” del Capitán habría “confundido” o “engañado” a este pichón de Goodfellas, que en el fondo es Johnny Depp sin maquillaje.

Rico, con sus ojeras y cicatriz en el rostro es el prototipo del psicópata que representaron De Niro, Pacino o Donald Sutherland.

Siempre listo para la Acción Directa, con cuchillo o dinamita si es necesario, se encarga de toda las “tareas sucias” sin que se lo ordenen.

Kovalsky es un homenaje a Ch Bronson (Charles Buchinski) en su personaje de Velinski de La Gran Evasión o Los Doce del Patíbulo.

Sumado a Gregg Morris el negrito de MI, o Robert Duvall del Padrino.

Siempre con un plan alternativo para salir de problemas, es LA materia gris del grupo.

Luciano, Costello, Siegel y Lansky; en ese orden, pueden ser otra de las identificaciones, además de Brigada A.

¿Cuál es el Eje Principal, Capitán/Soldado o Rico/Kovalsky?

Como decía mas arriba, para nosotros lo fundamental es la sociedad entre Rico y Kovalky.

Pelotas y cerebro, en la proporción que amerite la situación.

Como en Arma Mortal, Martin Riggs necesita a Roger Murtaugh apara que lo contenga, así como RM depende de MR para poder actuar sin miedo de tener las espaldas descubiertas.

Para poder pertenecer hay que tener los ingredientes de ambos modelos.

El Capitán es un Rico con Responsabilidades, mientras que Soldado es un Kovalsky Potencial.

Carlos Menem, Chiche Duhalde, Olga Riutrort, Moyano, Barrionuevo, Ubaldini, Kirchner, Obeid, tienden a ser Rico.

Eduardo Menem, Eduardo Duhalde, De la Sota, Palacios, Graciela Camaño, Lorenzo Miguel, Cristina Fernández, Reutemann, serian los Kovalsky.

Si disfrutaron con esta critica cinematográfica política, en la próxima voy a ser mas serio, voy a comentar como nació la Mazorca.

Una derrota apabullante que llevo a la Hegemonía indiscutible.