Un organismo, representante de los grandes monopolios de Prensa,
A los pocos días, el gobierno volvió a denunciar un complot, que extrañamente había descubierto dos meses antes. El diario
En realidad el gobierno se refería al mismo “complot” denunciado a fines del año anterior, pero que en su afán por mantener en vilo y de atemorizar a la opinión pública, en especial a la clase media, reflotaba la cuestión cada vez que la resistencia opositora se acentuaba y mientras la realidad le mostraba el continuo reflujo de su base social.
En días sucesivos el gobierno dio a conocer informes sobre el supuesto intento conspirativo, publicando una nómina de peronistas que conformaban los comandos que actuaban en los países limítrofes, quienes, según el informe, recibían directivas del ex-mayor Pablo Vicente. En Paraguay militaba el periodista Américo Barrios (Luis María Albamonte) y Raúl Conrado Bevacqua, ex–ministro de Salud Pública. En Chile actuaban Cesar Albistur Villegas, ex-intendente de Morón y Ricardo Guardo, ex-presidente de
El “complot” que en ese momento se ponía en conocimiento del público había sido descubierto el 24 de diciembre de 1956, cuando en Jujuy fue detenido el dirigente del Partido Socialista de
Otra vez fue un medio norteamericano el que lanzaba sus diatribas contra el peronismo. Un editorial del New York Times titulado “Perón contra
Los medios periodísticos norteamericanos, no se conformaban con que Perón estuviera alejado de su país, pretendían su expulsión de América, su ejemplo podía resultar peligroso para otros países del continente, no fuera que también intentaran apartarse de su condición de países “maravillosamente” agrícolas y ganaderos. La industrialización de los países del Tercer Mundo y más aún, los derechos gremiales y sociales de los trabajadores adquirían graves connotaciones “subversivas” para los grandes monopolios de noticias que con tanta simpatía recibieron al gobierno instaurado en 1955. Esa fue la fecha en que nuestro país comenzó su destino de semicolonia norteamericana, como antes de 1943 lo había sido de Inglaterra.
El gobierno de
Ni bien llegó a Chile, Cooke informó detalladamente a Perón sobre la situación de las organizaciones de la resistencia: “En general,
Una de las preocupaciones de Cooke fue la imposibilidad de coordinar el accionar de todos los grupos participantes de la resistencia y la política desplegada por los sectores neoperonistas que intentaban una táctica conciliadora que debilitaba la intransigencia que mantenían aquellos que militaban en la resistencia. A esto debía agregarse que represión gubernamental se batía con especial saña sobre los militantes peronistas dificultando cualquier intento de planificación y coordinación.
Cooke acusaba a Leloir de realizar una campaña desmoralizadora por sus contactos con Bengoa, Frondizi y Solano Lima. Denunciaba a los acuerdistas que pretendían conformar partidos neoperonistas como el Partido Popular de Bramuglia o el Populista de Saadi y Guillot. (40)
Mientras tanto, Aramburu procedió a cancelar la personería jurídica del Partido Comunista, en su afán por complacer al gobierno norteamericano. El P. C. había sido legalizado por Perón, a pesar de lo cual, los comunistas no ocultaron su hostilidad permanente hacia peronismo. Su máximo dirigente Vitorio Codovilla, uno de los que pasearon de la calle del brazo de Braden para oponerse a Perón, descargó la acusación de nazi-fascismo para caracterizar al movimiento popular de
Pero la mira del gobierno estaba enfocada sobre el peronismo y sus principales sostenedores, los trabajadores. En medio de un paro de los municipales de la ciudad de Buenos Aires, efectuado con singular combatividad y durante un largo período, le presidente de
Se dispuso la movilización militar de los trabajadores en huelga, recurso al que se recurría en todos aquellos paros que no podían ser sofocados fácilmente. La medida consistía en encerrar en cuarteles a los obreros, cortarles el pelo como conscriptos y vestirlos con ropa de fajina en caso que se negaran a retornar al trabajo.
El Intendente de la ciudad explicaba que un grupo golpista con fines políticos inconfesables empujaba a los obreros a realizar estas medidas de fuerza, tras lo cuál disparó esta frase: “Sólo el comunismo es capaz de esta trampa vergonzosa y miserable... Estamos frente a un complot deliberado de las fuerzas de la regresión y de la reacción frente a una trampa tendida por las fuerzas del desorden y el caos, que pretende usar de la libertad que les dimos el 16 de septiembre, para tirarla contra nuestro rostro y ponerle de nuevo yugo, cadenas y grillos al país”. (42)
Estos “amos de la libertad”, la daban y la quitaban a su antojo cuando los trabajadores peleaban por sus derechos, podía concluirse que la única libertad que se podría disfrutar era la de coincidir con los dueños del poder. Las Fuerzas Armadas fueron puestos en un nuevo papel que consistía en reprimir a los huelguistas, pues durante ese paro, tropas de las tres fuerzas recorrieron los puestos de trabajo, arrestando a aquellos que se negaban a cumplir con sus tareas. Según las fuentes oficiales los detenidos llegaron a trescientos. Pero las fuerzas militares también debieron cumplir funciones de limpieza de la ciudad recolectando los residuos acumulados en las calles a raíz del paro municipal.
Aunque excede el propósito de este trabajo, debe prestarse atención que por aquellos años los militares realizaron las primeras actividades de maltrato de la población que continuará posteriormente para concluir en 1976 con la más sangrienta dictadura militar, l1amado Proceso de Reorganización Nacional. Nótese que muchas de las actividades contrarias al pueblo y aún el lenguaje empleado comenzaron con el golpe 1955. Simbólicamente podríamos decir que posteriormente, muchas veces más, las Fuerzas Armadas debieron limpiar y ocultar la basura de la oligarquía. En 1955 se rompió la tradición nacional y sanmartiniana del Ejército Argentino que contó con patriotas como Mosconi, Sabio, Perón y muchos otros.
http://ar.geocities.com/elforjista/resistencia-11.htm