miércoles, 9 de mayo de 2012

Guerras Internautas mas allá de la Interna de la Izquierda Menemista, Lanata y los Twiteros; el futuro de la Globalización.




El link de la imagen hacer clic aquí



2002

La desconfianza depositada en el progresismo partidario de De la
Rúa hacía que, en esos días, ningún negro te aceptara un puto
Lecop, pero casi que se meaban si lo que tenías para repartir era el masivo Patacón justicialista de Ruckauf.

Y hacían cola de noche, tiradas con pendejos chirriantes y poco solícitos al silencio de la pobreza que actuaban, a la espera matutina del clientelismo de un Plan Jefes y Jefas de Hogar.

Y si los 150 eran en Lecops y no en Patacones, las negras venían a reclamar, qué los lecops en el barrio no se los aceptaban, qué en el banco no se los cambiaban, qué eso no era la plata, y no sé que mierda más, te decían Luciano quiero patacones, hacé algo, y yo estaba bastante hinchado las pelotas, patacones no hay.

Hinchado las pelotas porque me debían tres meses de sueldo, pero otros cobraban en tiempo y forma y declaraban con voz engolada al periodismo que las arcas municipales se encontraban en un estado terminal, como si se tratara de un cáncer financiero, de una metástasis administrativa irresoluble.

Y acaso lo era, pero ellos no tenían que bancarse a las negras en queja paulatina.

A veces nos resguardábamos en la oficina, era como darse morfina y olvidar, evitar que te jodieran por el rato que tardaban en golpearte la puerta otra vez.

Poníamos Daft Punk en la computadora: recién salía Discovery, un discazo que admitía los sampleos más modernos del dance trance noventista (con la Convertibilidad –sí, con mayúscula- se bailaba mejor) sin suprimir la herencia del disco clásico setentista y el synth-pop cuasi-gay ochentista.

Con ese punchi-punchi macabro de fondo, recibíamos a nuestro puntero favorito, el negro Claudio.

Solía llegar después del mediodía, después de levantarse, cogerse a la esposa, y comer.

Luciano, mañana te traigo a las chicas, decía y se cagaba de risa: las chicas eran la tira de madres solteras del barrio que tenían que anotarse para cobrar el plan, a varias de las cuales el negro Claudio ya se había garchado por amor y por la habitualidad de la convivencia territorial.

Claudio les pagaba el bondi y las traía hasta la oficina, o las chicas se extraviaban irremediablemente.

Entonces la Rusa (rubia, casi 40, muy firme de carácter y de culo) le decía con esa voz aguda que se le aflautaba inexplicablemente hacia el final de cada frase que pronunciaba bajo el efecto de la ira, ¡nene, paraquecarajotedoylasplanillassinolasanotásquefirmenymetraéstodovospelotudodemierdalaburápajeronometraigásalasminasacá!

La Rusa laburaba conmigo, era un crack; más bien debería decir que yo laburaba con ella: te desactivaba cualquier quilombo.

Además era mujer, rubia, ojos claros, buen lomo y cuando había que ir a pedir (morfi, medicamentos, planes, chapas) sensibilizaba más a los jefes de departamento, los directores, los sub y los secretarios.

La Rusa era un perro de presa que no te dejaba en paz hasta que no se solucionaba el problema: yo creo que su formación católica ayudaba a afirmar su intransigencia por el pobre, a veces con conductas inexplicables.

La Rusa portaba el mesianismo pos-montonerista en opción por las frazadas, y no por los fusiles que predominó a partir de septiembre de 1973 hasta el día en que yo nací.

Y cuando la Rusa se calentaba, nuestro puntero favorito se reía, le decía que se tranquilizara, se le acercaba para acentuar la joda y me obligaba a un pará, boludo que largaba después de cortar la risa.

Una vez un asesor de un concejal cayó a la oficina medio en pedo y tocó a la Rusa, ella le enrostró una piña y hubo que limpiar el charquito de sangre que quedó en el piso.

Desde ese día, acentué mi espíritu preventivo.

Eran días de mierda, sin Estado (a.k.a. inestabilidad institucional), sin guita en el bolsillo y los punteros no dejaban de traer gente para emplanillar, siempre más minas que tipos.

Algunos hombres tenían vergüenza de venir a pedir el plan: llegaban a la oficina como quién mira vidrieras en un shopping, “para averiguar para un amigo”, y cuando entraban en confianza (uno se la daba, no quedaba otra) se largaban con la vida de trabajo perdida, qué no conseguían nada, el lagrimeo y por fin el llanto, el quejido que avanzaba desintegrando las palabras, ya no se entendía lo que querían decir, todo trocaba en ecolalias marginales, el clima se hacia denso, insoportable, los hacíamos firmar para que se fueran lo antes posible a llorar a otra parte, porque en la fila todavía quedaban muchos llantos que escuchar y ver.

A veces aparecía algún concejal microclimático que te pedía que le hicieras un proyecto de ordenanza para cambiar el nombre de cualquier calle periférica por José Ignacio Rucci y yo le decía lo que él veía: pero hay gente, concejal, y él te contestaba: ¿y?

Un día el negro Claudio nos contó que, además de a su esposa y a las chicas, se garchaba a los travestis y los putos de su barrio (bah, una villa casi) a cambio de dinero.

¿Con lo que te pagamos no te alcanza? le dije y hasta la Rusa se rió, aunque como católica practicante rechazaba la política sexual de nuestro puntero.

Claudio decía que los travestis de la villa son muy feos, que no tienen guita para operarse o producirse, y nadie se los quiere coger.

Con los putos, igual.

 Nos aclaraba que él no era puto, que no se bancaba a los trolos y travas, que se los cogía si le pagaban, sino no.

Era una tarde inusualmente tranquila, la oficina sin gente, sin pobres, sin mal olor, sin quejas, sin gritos, sin estrés.

La Rusa se destapó y narró intimidades: que la primera pija que vio fue la del marido, que no sabía que la pija se paraba, que el primer polvo con el marido fue horrible, que le dolió y ahí ya quedó embarazada de su única hija.

Yo me debatía entre la estupefacción y la carcajada contenida, y nuestro puntero favorito olfateó sangre, buscó precisiones entre bromas, ella era un manantial de inocencia y largaba como loca, no puede ser que no sepas, Rusa le advertía Claudio con la sonrisa en los labios y en los ojos, el instinto asesino a pleno.

Antes de empezar a preocuparme, nos interrumpió el secretario de bloque del
Concejo Deliberante, un amigo.

- Se está incendiando el auto del intendente interino en el playón.

Nos fuimos los cuatro juntos.

El original, hacer clic aquí, la compilación, hacer clic aquí

lunes, 7 de mayo de 2012

Lanata, Carrasco y el Incendio de Atlanta; entre otras cosas menores.





Ya estamos en una Guerra Fría, entre Rusia y Estados Unidos, entre China y los Estados Unidos.

Y también hay una guerra invisible de divisas.

Estamos en una guerra económica, en una guerra de la información y, gracias a Dios, todavía no en una guerra militar.
………

Le va a sorprender, pero creo que Brasil tiene demasiados problemas para convertirse en la primera potencia de América Latina.

Sin hacer demagogia pienso que Argentina tiene ventajas, cualidades en términos de educación, de cohesión social como para convertirse en un jugador importante, tal vez no el primero, pero sí para contrarrestar el poder de Brasil.

No se puede discutir que hay un verdadero desarrollo económico en Brasil pero pienso que en términos de potencial, marítimo y táctico, en el Atlántico Sur, ustedes están mejor posicionados.

Lo que le falta a Argentina es una estrategia a largo plazo respecto de sus recursos mineros, de petróleo y gas, sus recursos de agua, para pensar cómo enfrentar la globalización financiera que está probablemente al final de su proceso.

¿No ve a Argentina aislada en el mundo?

El hecho de que su país se haya resistido a la globalización es más bien algo bueno.

Mirando lo que pasa en el mundo, los países que más se integraron con la globalización tienen muchos problemas en este momento.

Lo que estamos viviendo es una crisis de globalización.

Y el hecho de que tengan una especie de proteccionismo, que puedan defender su interés contra empresas extranjeras no significa necesariamente que se estén cerrando la puerta.

Pero todo esto debe traducirse en una estrategia a largo plazo de qué lugar quieren ocupar en el mundo.



Aunque ya se había hablado, en este blog, sobre el “asalto” al “blando bajo vientre del Kirchnerismo”, para no ser redundante, ver el post del Entrerriano revoltoso; hacer clic aquí.

Suceda lo que suceda, el sub-frente Twittero es tan secundario como la Totalidad del Frente Mediático.

Ya se vio la punta con el tema de “la S y Clarín”; y termino de confirmarse, brutalmente, con las PASO y las Generales del 2011.

Los puntos de “ruptura de equilibrio” están en otros ámbitos y espacios; que no son precisamente los que preocupan a las Burguesías Culturales y Administrativas.

Como no hay tiempo, no voy a analizar la Marchas al Mar de Sherman, o de Liu Bocheng y Deng Xiaoping.






En fin, los dejo hasta el martes o miércoles, hay que cumplir con el mandato bíblico.



domingo, 6 de mayo de 2012

Geopolítica, solo apta para peronistas Sinvergüenzas.


“…Chauprade,…, por Gustavo Sierra en Clarín,….”

“¡Me estas jodiendo…!”

“Para nada, me apure por que se que no los lees,…”

“Gracias,…, ¿sabes quien lo “organizo”…?...; ¿fue la Embajada,…el Estado Mayor francés,… la entente en Gazprom-Total,..?

“En la semana, cuando nos reunamos te confirmo; un abrazo Cumpa…”

“Un abrazo, y saludos a la familia…”