jueves, 22 de julio de 2010

El Borges Pulp y la Cultura P(¿eronista?, ¿roletaria?, ¿opular?) I.

Tengo base y entiéndase bien por base cimientos intelectuales
De chico en el colectivo leía historietas nacionales,….

como el espía inglés con licencia para matar
que regala rosas amarillas siempre,
como El Errante, como El Inmortal,
como el indio blanco, como el Desterrado,
como el cabo Sabino, como Roland el corsario,
como Johnny Hazard, como Savaresees de los 80 como decirtess

………..

Soy or grund, soy Nippur de Lagash, Savarese y Jack Arosh
y si quiero nena puedo fumar crack
y ser Isidoro, Isidoro, Cachorro,
el coronel Cañones, El capitán Metralla
metiéndose una raya.
Que literatura más pura
y en colores,
después del blanco y negro
historias con sabores, olores.
El Errante siempre adelante
capítulo aparte para lo que
hubo antes y después.
Algo se derrumba,
cuantas aventuras de editorial Columba.

Andres Calamaro.

http://comicscolumba.blogspot.com/2009/02/homenaje-editorial-columba-por-calamaro.html



Eran las cinco de la mañana en Buenos Aires, a fines de los sesenta.

La puerta de una pensión de Retiro se abrió para que saliera bostezando un pibe paraguayo, rumbo a la fábrica, bajo la lluvia.

Iba hasta Martínez, en zona norte.

En el bolsillo le quedaba una moneda que no hizo ruido cuando el chico aceleró el paso. Aunque a decir verdad el agua era sólo un detalle.

Si llegaba tarde, el capataz podía dejarlo sin jornal.

Tras bajar del colectivo y caminar diez cuadras, la voz confirmó el presentimiento:

“Te pasaste quince minutos, viejo.

No podés entrar.

Además vos no estás bien.

Mirate la cara.

Mejor volvé a tu casa y vení mañana”.

–¡Pero, Simón, no puedo perder el día! –rezongó el flaquito–.

Aparte no tengo plata para volver.

Aunque sea prestame un peso.

–No tengo.

La próxima llegá en horario”.

Afuera, el aguacero lo había estado esperando.

Con la camisa mojada y el overol hecho un rollo bajo el sobaco, el rebotado empezó a patear su regreso.

De casualidad se detuvo en un kiosco y miró una revista de Editorial Columba.

Estaba empapado, pero sintió el efecto de un baldazo.

Su nombre figuraba ahí, arriba, a la izquierda.

Era uno de los guiones que había dejado en la empresa para ver si interesaban.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-10183-2008-05-27.html

Bueh... seguí caminando hasta Columba, que en esa época estaba en Sarmiento y Callao, algo así...

Y fui ahí, subí y estaba una señorita preciosa, en una hermosa oficina, que me miró con toda la sospecha del mundo, totalmente justificada, y me dijo

"Sí, ¿qué quiere?"

No te puedo explicar el aspecto que yo tenía, era una cosa...

Pesaba cuarenta y ocho kilos, la miseria de mi ropa, todo...

Esta chica que luego fue amiga mía de manera íntima, me dijo que ella pensó que yo venía a pedir comida o dinero, o algo, a vender tarjetitas de 'Soy sordomudo' o algo así, 'Colabore'. (risas)

Yo le dije "Me llamo Robin Wood"...

Chau, otra joda.

Ella no estaba al tanto de las historietas, y ese nombre ridículo...

- Le roba a los ricos para darle a los pobres...
-Pero este necesita para él y para nadie más.

Entonces le digo

"No, yo escribí unas historietas y fueron publicadas".

Teresita, Teresita Murray, una irlandesita, muy simpática, me dice

"Espere un momento", y se fue a hablar, probablemente se llevó todas las cosas que se pudieran robar; (risas) y al rato viene, me mira así con curiosidad y dice

"El señor Basalo lo espera."

Basalo fue Balbastro en Mi Novia y Yo.

Paso a una oficina donde un señor muy elegante está sentado, el tipo me mira y me dice

"¿Usted es Robin Wood?"

"Sí, señor".

Me dice "No se ofenda, ¿tiene una cédula?"

Saqué mi cédula y se la di.

La miró y

"Pero entonces ¿de verdad usted es Robin Wood?"

"Sí", entonces me dice "Le cuento que compramos los tres guiones"... y no te puedo decir los precios de esa época, pero ponele que en la fábrica yo ganaba trabajando las horas extras que eran cuatro por día, trabajaba ocho horas más las cuatro horas extras, o sea doce horas, ganaba -un ejemplo- cien pesos por mes...

"Nos gusta mucho el trabajo le compramos todo lo que entregó y le pagamos doscientos pesos".

Yo había escrito tres historietas y digo

"¿Doscientos pesos por las tres?"

“No, no, doscientos pesos por cada una".

¡AH! De repente el mundo cambió y dice:

“Y todo lo que produzca se lo compramos".

"Bien, bien..."

Ahí me levanté ya diferente y le digo "A todo esto..." y el tipo que ya me había calibrado me dice "Váyase al tercer piso que ahí le dan un cheque".

Yo nunca había visto un cheque.

Fui al tercer piso, me dieron un cheque y yo con el cheque en la mano... (cara de desconcierto)

Entonces el tipo me dice "Pará, vos nunca cobraste un cheque".

"No"

"Salí afuera, cruzá Callao y está el Banco de Londres y América del Sur, entregá el cheque y ellos te dan el dinero".

Fui, entré al Banco y en esa época debía ser una pila de billetes así (muestra las manos separadas a una distancia como la de una taza de café), entrego el cheque, y me dice

"¿Tené' cédula? ... ¿Robin Hood? ... Momento..."

Y viste cuando sabes que no va a resultar, que algo va a pasar, que algo va a ir mal, y el tipo viene, me pone el paquete de billetes delante y me dice "¿Quiere un sobre?"

Si me hubiera preguntado si quería un elefante le digo que sí tambien, me dio el dinero, me fui y de ahí en adelante gané montones de esos paquetes de billetes y once meses despues fui a avisarle a Columba que me iba.

"¿Cómo te vas a ir?"

"Sí, sí", le digo, "yo me pasé seis años en la fábrica desde el amanecer hasta la noche, seis días por semana y ahora yo me voy..."

Yo me iba a ver entrar los barcos en el puerto, yo fui voluntario para la Guerra de los Seis Días, también fui voluntario para Vietnam, con tal de poder irme...

En la Guerra de los Seis Días no me aceptaron porque no era judío ¿y a mí qué?; ofrecí seis años de trabajo en un kibutz a cambio de un pasaje.

Para lo de Vietnam me dijeron "no hay problema, lo único que tiene que ir a Estados Unidos y alistarse ahí".

"Pero escuchame", le digo, "si yo tuviera plata para irme a Estados Unidos, ¿para qué carajo voy a enlistarme?"

Y de repente ahora tenía dinero, y dije "yo quiero ver cosas, quiero ver países, quiero ver todo", y no me fui en avión, me fui en un barco de carga, así, que tomaban siete ocho pasajeros; y me fui en el Calazeta, un barco italiano...

Y van veintidós años de viajes... sin parar, nunca quedándome más de seis meses en una ciudad.

Y hasta hoy en día me acuerdo del Calazeta que era un buque de carga, tenía una pileta de lona azul en la cubierta para los marineros, que la cargaban con agua salada para refrescarse, no había restaurante no había nada...

http://www.robinwoodcomics.org/quienesrobinwood/

miércoles, 21 de julio de 2010

George Lakoff, Orwell y Luis Gregorich

La Gran Coalicion,…

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1286703

…no es la Große Koalition,…

http://de.wikipedia.org/wiki/Große_Koalition

...me explico mejor.

Se usa a veces el lenguaje orwelliano hablando de una cosa para hacer la contraria; hay que fijarse en cuando los (conservadores) progresistas usan ese lenguaje, porque nos indica dónde son vulnerables.

Ellos aprenden y enseñan a los suyos cómo utilizar ese lenguaje.

Once ideas a poner en práctica:

1. Reconoce lo que los (conservadores) progresistas han hecho bien y nosotros mal.

2. No pienses en un elefante, no te sometas a su marco.

3. Decir simplemente la verdad no funciona: enmárcala.

4. Habla siempre desde la propia perspectiva moral.

5. Entiende bien lo que dicen ellos, de dónde viene, prevelo.

6. Piensa estratégicamente.

7. Crea iniciativas de pendiente resbaladiza.

8. Recuerda que los votantes eligen no por sus intereses, sino por sus valores.

9. Únete y coopera con otros (progresistas) peronistas, aunque sean de intereses diferentes.

10. Se proactivo, no reactivo.

11. Intenta activar tu marco en los indecisos, no gires a la derecha buscándoles.

martes, 20 de julio de 2010

Los Anti Lassie; lo que explica muchas cosas.


El Buen Salvaje

Solapa

Diego Cabot nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1970.

Se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires.

Cursó el Master en Periodismo que dicta la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) junto con el diario La Nación.

En 2004 ingresó a la redacción de La Nación como periodista y actualmente es subeditor del suplemento dominical de Economía y Negocios.

Francisco Olivera nació en la ciudad de Buenos Aires en 1974.

En 1996 se recibió de licenciado en Comunicación Social en la Universidad Austral.

A los 19 años ingresó al diario La Nación donde se desempeñó como cronista de la sección Deportes durante siete años.

En 2000 pasó a la sección Economía y Negocios y actualmente es tercer editor de esa misma área.

Ambos publicaron con Sudamericana, Hablen con Julio, sobre De Vido, en 2007.

Contratapa

Detrás del hombre temido por los empresarios, del militante peronista que cree #como pocos en el mundo kirchnerista- en el actual modelo económico, se oculta toda una manera de ejercer el poder y una estrategia que Néstor Kirchner cumple, de manera puntillosa, desde los tiempos de Santa Cruz.

A Guillermo Moreno le fue asignado el rol de verdugo de los hombres de negocios, entre otras cosas, porque realmente está convencido de que la Argentina necesita una economía dirigida y precios administrados.

Sin embargo, en muchas ocasiones, cada embestida del ferretero del poder va acompañada de una táctica gubernamental que busca ganar participación en las compañías, casi siempre a través de empresas afines al matrimonio Kirchner.

Varias multinacionales han recibido, mientras soportaban multas, inspecciones o aprietes de la Secretaría de Comercio Interior, propuestas de compras de parte de la estatal Enarsa o empresas de muy buena relación con el kirchnerismo.

Roberto Lavagna fue el primero en admitir públicamente esta tendencia desde el núcleo mismo del poder, cuando renunció a su cargo denunciando al #capitalismo de amigos#.

Es el modelo Putin o #corrupción a la italiana#, ampliamente superadora de las clásicas desprolijidades menemistas, pródigas en pedidos de coimas: ahora, el poder va directamente por las acciones de las empresas.

Los ejecutivos dicen que Moreno jamás les ha pedido una coima.

Es que en eso consiste su papel en el teatro kirchnerista: en mostrarse feroz, insobornable y asfixiante ante ejecutivos que, por lo general, tienen mucho que esconder porque la transparencia es un bien escaso en todos los sectores de la Argentina., porque el personaje es mucho más colorido y cautivante.

Sinopsis: con eje en Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior y bestia negra del kirchnerismo, un libro que apunta al corazón del accionar político del actual gobierno, revelando hechos increíbles, aunque reales, nunca antes contados.

Editorial: Sudamericana

I.S.B.N : 9789500730037

Clasificación: Derecho Y Ciencias Sociales » Politica » Nacional

Formato: Rústica

Disponibilidad: Salida del depósito en 72 horas hábiles

Paginas: 224

Publicación: 18/11/2008 |

Idioma: Español

http://www.tematika.com/libros/derecho_y_ciencias_sociales--4/politica--4/nacional--2/el_buen_salvaje--483276.htm

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Un gerente piensa que el arte y la política pueden gerenciarse.

Así como un editor piensa que hasta cierto punto la vida puede editarse como un diario o un noticiero de televisión.

Un viejo editor me dijo alguna vez:

“El matrimonio es una larga crisis que se administra.

Por más que estemos en el peor momento, un beso antes de dormirse, un beso al despertar y un ramo de flores los domingos.

Si usted sabe editar la realidad, puede también editar su matrimonio”.

Se refería a la posibilidad de manejar los tiempos y las cosas, desechando lo inconveniente y resaltando lo necesario.

Ojalá fuera cierto, pero la verdad es que nadie puede editar la vida, y que es infinitamente difícil gerenciar una pasión.

Se la puede administrar, no voy a negarlo.

Se pueden hacer negocios editoriales y pictóricos, pero esas operaciones del mercado nada tienen que ver con gerenciar el arte, que está hecho de la materia de los sueños y que es, por lo tanto, ingobernable.

No digo que la política sea asimilable a la literatura o a la pintura, pero les aseguro que también es un arte mayor y que su praxis necesita una vocación tan profunda y absorbente como la que se autoimpone cualquier artista verdadero.

En veinticinco años de periodismo no he conocido a un solo dirigente de primer nivel que no fuera un animal político.

Un hombre sin tiempos libres, un enfermo de la materia que domina.

Como esos cracks futbolísticos que al evocar su infancia solamente se recuerdan jugando a la pelota, día y noche, con una de cuero, con un bollo de papel o con una chapita, obsesionados gozosamente por desarrollar su vocación profunda.

O como esos adolescentes que, abstraídos, se olvidaban de comer, de estudiar y hasta de dormir tocando como posesos la guitarra o el piano, o dibujando o escribiendo en cuadernos o en reveses de facturas contables.

Las vocaciones volcánicas borran al hombre del mundo, ponen en suspenso a sus familias y a las necesidades mundanas, y, como todo acto de amor torrencial, son un acto de obsesión.

Nadie llega a la primera fila de las butacas sin ese fuego sagrado.

Comparar la política real con la política corporativa de las empresas es, por lo tanto, un malentendido amargo.

La política, por más gurúes y politicólogos que valgan, resiste las reglas del management ortodoxo y de la ciencia pura.

En el mundo de los negocios, uno más uno es dos.

En política, como todo el mundo sabe, no necesariamente dos más dos son cuatro.

Toda esta introducción viene a cuento de un hecho indiscutible: la actual oposición tiene entre sus filas a muchos hombres de empresa.

Muchachos por lo general bienintencionados que se han pasado, no hace mucho, a la política creyendo que ésta sólo necesita buenos gestores.

Los no políticos son hombres de ideología pasteurizada, que igualmente merodean las posiciones de “centro” y el libre mercado, y que han comenzado a meterse en el barro de la historia.

A unos, los resultados electorales de octubre los dejaron nocaut.

A otros, los pusieron muy nerviosos: deben realizar ahora lo que prometieron en la campaña.

Sólo a Elisa Carrió, para la cual hubiera sido una tragedia ganar y tener que hacerse cargo del barco, abandonando los cómodos camarotes de la indignación, este período de cristinismo se le presenta plácido y apetitoso.

Los demás, incluso los nuevos referentes de ARI, tienen en la boca el regusto agrio de la decepción y del miedo.

No lo dirán nunca en público, pero así están los opositores políticos en la Argentina de hoy.

Se sienten, en el fondo de sus corazones, injustamente derrotados por “políticos mediocres” y “burócratas clientelísticos”.

Ellos, los príncipes de la nueva política, eficientes y limpios, pasaron por la universidad y conocen el mundo: son muy viajados.

“¿Cómo puede ser que nos derroten estos políticos de cabotaje, estos impresentables de siempre?”, se preguntan.

Algunos de estos gerentes de la nueva política duermen con la valija cerrada al lado de la cama.

Están siempre listos para volver al sector privado rumiando una queja:

“Soy demasiado bueno y honesto para la política”.

Olvidan que los verdaderos militantes políticos no tienen dónde volver, porque pertenecen, en cuerpo y alma, a la lucha política.

Porque no podrían hacer otra cosa, porque nacieron para eso, porque quemaron las naves.

Un gerente es demasiado cerebral y tiene demasiado “sentido común” para quemarlas.

Un militante se mide no por cómo reacciona ante una victoria, sino por cómo se recupera de las derrotas.

¿Se recuperarán estos muchachos o tomarán la valija y volverán, sanos y salvos, a casita?

Necesitan un examen profundo para entender lo que les ocurre.

Son amateurs jugando a ser profesionales.

No dominan del todo la materia y, en el fondo, la desprecian un poco.

Toda la nueva oposición está llena de estos personajes tiernitos y bienintencionados: aves de paso queriendo comerse crudas a las fieras.

No se le puede enseñar política a un negado, así como no se le puede enseñar música a quien no tiene oído.

Entender la política, entenderla de verdad, es un don: se tiene o no se tiene.

Es un saber que no se adquiere en los libros ni en los claustros.

Se adquiere en la calle y con las entrañas.

Pero el ser humano desarrolla las habilidades que necesita, de manera que no todo está perdido.

La nueva oposición está llena de sordos y zoquetes.

Hay muy pocos afinados y casi ningún oído absoluto.

Pero tiempo al tiempo.

Luego, por supuesto, está todo ese asunto de los personalismos.

En la Argentina, todo gira en torno de tres o cuatro dirigentes que lucen bien en los programas del cable, que suelen ser bastante autoritarios dentro de sus propios partidos y que no saben adónde van.

Quiero decir, parecen poseer grandes convicciones y son buenos “tribuneros” (no deberían quejarse tanto del atril, porque ellos lo llevan incorporado), pero carecen de paciencia y flexibilidad para armar partidos políticos consistentes, con alas izquierdas y derechas, con democracia interna y participación.

Descaradamente personalistas, un día tienen tres millones de votos y otro día no tienen nada.

Poseen una extraña alergia, que les contagiaron los encuestadores y la “opinión pública” más ramplona de los contestadores automáticos de las radios, que consiste en creer que toda alianza es la Alianza, o sea, un rejunte invertebrado e incoherente que fracasa gobernando.

Y también que todo pacto político es el Pacto de Olivos, es decir, un contubernio para repartir favores.

Pero hagamos nombres propios: si Carrió y Ricardo López Murphy hubieran entendido de verdad la política, habrían recreado el espacio histórico electoral de la Unión Cívica Radical.

Pero como no la entienden, terminaron en esta nada insípida, inodora e incolora, oposición para la gilada televisiva, que no puede juntar porotos y que no logrará ponerle freno a la hegemonía.

La Alianza era una bolsa de voluntades dispersas y el Pacto de Olivos era un contubernio, pero el peronismo es una bolsa del mismo estilo, aunque verticalista cuando se juega en serio, y el Pacto de la Moncloa era, al fin y al cabo, un acuerdo político, aunque con buena prensa.

Algo tiene para enseñarle el oficialismo a la oposición.

Para empezar, su voluntad de poder.

El peronismo no tiene un puñadito de dirigentes destacados: tiene cien candidatos potables en las gateras, con ganas de comerse la cancha.

No es dogmático y principista: acoge en su seno a hombres ubicados en las antípodas ideológicas, aunque dispuestos, por las buenas o por las malas, a aguardar su turno y a trabajar coordinadamente cuando la tormenta arrecia y cuando el que manda tiene claro el horizonte y buena sintonía con la mayoría electoral.

Casi nadie, por cuestiones del pasado, queda fuera del colectivo, y nadie se rasga las vestiduras por hacerse amigo de un enemigo de antes, o por codearse con un dirigente que piensa el país desde la otra orilla.

El radicalismo posmoderno tuvo estómago delicado, y así lo pagó.

No pudo tolerar las diferencias internas y expulsó de sus filas a los opuestos, que a su vez se transformaron en estómagos delicados incapaces de digerir las mínimas discrepancias.

Y así hasta el infinito.

Es decir, hasta la atomización y la anécdota.

Como la izquierda argentina, una diáspora interminable y minoritaria con dirigentes inflexibles que se pelean por palabras vacías.

Sin dominar la materia, sin vocación ni visión política, sin sentido común, sin pragmatismo y sin humildad, sin capacidad para acordar lo mínimo ni para construir una idea, la oposición se juega en una comuna, es decir, en una baldosa.

Hasta Néstor Kirchner está decepcionado de la oposición.

Admite, a regañadientes, que ninguna democracia exitosa económica e institucionalmente prospera con partido único y sin alternancias ni bipartidismo.

Sabe que, si no evoluciona por afuera, una oposición de centroderecha surgirá tarde o temprano del propio peronismo y que sobrevendrán como siempre la crueldad, el destripamiento, la lucha sin cuartel y la amnistía y, al final, la cohesión.

La guerra peronista hace temblar a los peronistas que detentan el poder, porque saben que del otro lado no hay muchachos testimoniales con la valija armada al lado de la cama, sino políticos con hambre que quieren cambiar la historia.

Sólo se cambia la historia con ese apetito insaciable, con esa pasión que un frío gerente no puede gerenciar.

Tal vez ni siquiera pueda comprender.

La nueva política no puede madurar en manos de los no políticos.

La hora de los no políticos

Por Jorge Fernández Díaz
De la Redacción de LA NACION

Jueves 27 de Diciembre del 2007

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=974124


El Napia Moreno y Ugo Tognazzi.

"No creo que haya en el mundo un secretario de Comercio que haga las cosas que hace Guillermo Moreno.

Seguro.

Pero, para mí, es un tipo que no se lleva dinero a casa, como otros, y que está 20 horas trabajando", asegura el representante de una empresa española, acostumbrado a la exuberante, y a veces grosera, manera de hablar de Moreno.

"Es cierto que te llama a los gritos, como dicen en Argentina, pero también que no pide nunca un favor que no te vaya a devolver, de una manera o de otra", mantiene otro directivo de una empresa española.

"No creo que haga nada por cuenta propia, sino de Kirchner", mantiene otro experto en el buen salvaje.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/buen/salvaje/Kirchner/elpepiint/20100720elpepiint_7/Tes


"Pocos personajes tan pintorescos en la Argentina como Moreno.

En un país en el que los gobiernos tienen siempre una cuota de personajes peculiares o excéntricos, Moreno ha conseguido labrarse, lío a lío, una reputación formidable de bocazas agresivo, combinada con fama de trabajador incansable y funcionario razonablemente honrado", señaló el periódico europeo.

Y continuó con la descripción:

"Su última proeza ha sido, supuestamente, liarse a sillazos con un abogado que le resultó molesto; que es capaz de llamar, sin empacho y a deshora, a cualquier presidente de una empresa, nacional o extranjera, para exigirle a gritos que haga lo que él quiere, y que está siempre, absolutamente siempre, a las órdenes de Néstor Kirchner, su jefe, en el sentido más peronista de la palabra".

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1286527


“Pintoresco”, “bocazas agresivo”, “buen salvaje”, pero también “trabajador incansable” y “funcionario razonablemente honrado”, así presenta el diario español El País al polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en una nota publicada hoy.

http://www.cronista.com/notas/239118-el-pais-tildo-moreno-como-el-buen-salvaje-los-kirchner


Que el principal medio ¿progresista? Español realice una apología del Napia, ya es bastante raro en si mismo; pero que La Nación y El Cronista lo levanten, haciendo hincapié en “es un tipo que no se lleva dinero a casa, como otros, y que está 20 horas trabajando", ya es demasiado.

¿Qué sucede?, ¿todos quieren Apparatchik como Guillermo?

Esta situación, me recuerda un viejo film italiano, Il Federale.

http://it.wikipedia.org/wiki/Il_federale

El director era Luciano Salce, que también realizo la inhallable y maldita, Colpo di Stato.

“Il film risulta, a tutt'oggi, praticamente introvabile per il grande pubblico, in quanto non ne è mai stata realizzata una distribuzione in VHS o in DVD.

La sua mancata distribuzione sulle reti nazionali lo rende altresì irreperibile anche sulle piattaforme del p2p.

http://it.wikipedia.org/wiki/Colpo_di_stato_(film_1969)

Los actores son una bellísima quinceañera, Stefania Sandrelli; el Frances Georges Wilson, y el increíble Ugo.

Que años mas tarde protagonizaría “Vogliamo i colonnelli”, parodia del “golpe dell'Immacolata”.

http://it.wikipedia.org/wiki/Vogliamo_i_colonnelli


Resumiendo, para quienes no les quede claro.

1/ ¿Los españoles quieren que sus “Cuadros administrativos” tomen de ejemplo al Napia?;… tipo que no se lleva dinero a casa, como otros, y que está 20 horas trabajando;… y que está siempre, absolutamente siempre, a las órdenes de Néstor Kirchner, su jefe, en el sentido más peronista de la palabra. ;-P

2/ Los Medios como La Nación y El Cronista, al levantar la nota, ¿le están indicando a la Clase Política, que es el “Modelo” de Apparatchik, que se necesitara en la próxima etapa?

Si estoy equivocado, que alguien me explique cual es el sentido de las notas; desde ya muy agradecido.