jueves, 17 de diciembre de 2009

"...la seguridad jurídica está garantizada por la delegación de facultades legislativas"

El Gobierno desregulará la economía por decreto

El ministro Cavallo quiere un Estado eficiente para bajar costos y atraer inversiones

Afirmó que la seguridad jurídica está garantizada por la delegación de facultades legislativas

Uno de los objetivos es reducir las tarifas de los aeropuertos privatizados

Buscan achicar los ministerios.

El ministro de Economía, Domingo Cavallo, revelo que su Estrategia es el retorno del crecimiento, consecuencia de un fuerte Proceso de inversiones, para lo cual el Gobierno lanzará numerosas medidas de desregulación.

En un reportaje con La Nacion, el funcionario sólo aceptó dar una precisión:

"Tenemos tasas aeroportuarias muy caras, que dificultan la operación de las empresas aéreas, y es un aspecto que vamos a poder corregir con la ley de competitividad".

Cavallo señaló que la idea es "corregir regulaciones inconexas que surgieron del Congreso entre 1997 y 2000, y que crearon confusión e incertidumbre, dificultando las inversiones".

Desregular es derogar normas que impongan precios o limiten la competencia.

Sostuvo que "se van a abrir muchas oportunidades de negocios y todo lo posibilita la delegación de facultades legislativas por parte del Congreso en el Ejecutivo".

El Presidente pidió a los ministros que presenten, en los próximos días, informes sobre las estructuras de sus carteras, con la idea de reducirlas.

El Objetivo es hacer más eficiente el gasto público.

El Gobierno quiere que las inversiones tengan un Incremento muy fuerte y que desaten una expansión de la actividad y crecimiento del producto semejante a los que ocurrieron en los primeros años de vigencia de la ley de competitividad.

El ministro de Economía, Domingo Cavallo, dijo en un reportaje con La Nación que para lograr este objetivo "hay que abrir muchas oportunidades de inversión que posibiliten un fuerte aumento de la productividad y que por lo tanto corrijan el problema que estamos viviendo".

-En su gestión anterior hubo fuerte atracción de inversiones por las privatizaciones.

¿Cómo piensa lograrlo ahora que eso termino?

-No fue sólo el proceso de privatizaciones.

Fue básicamente el proceso de desregulación y de apertura de oportunidades de inversión, que se revirtió con los aumentos de impuestos y las confusiones regulatorias de 1997, 1998, 1999 y 2000.

Ahora se van a volver a abrir muchas oportunidades de inversión también por un proceso de desregulación.

-En 1991, con usted en Economía, hubo un decreto de desregulación

¿Hay que esperar un decreto ahora?

-Hay que esperar muchos decretos que van a modificar leyes, porque ahora lo posibilita la delegación de funciones legislativas al Ejecutivo que está dentro de la ley de competitividad.

-En 1991 fue un decreto de necesidad y urgencia...

-El de 1991 fue un decreto de necesidad y urgencia que modificó muchas leyes.

Ahora va a haber mucha más seguridad jurídica, porque los decretos que van a modificar las leyes que hoy traban la inversión y el aumento de la productividad van a tener validez legal.

En ese sentido, el proceso va a ser mucho más sólido y eficaz que el de aquella época.

-Con muchas de las medidas de 1991 luego se dio marcha atrás.

-Claro, porque el Ejecutivo dejó de tener iniciativas en estas materias y empezaron a aparecer iniciativas inconexas dentro del Congreso, que frenaron el proceso de inversión. .

-En las provincias no se avanzó mucho en estos aspectos tampoco.

-Las provincias nunca terminaron de implementar el segundo pacto federal fiscal que ponía énfasis en el proceso de desregulación y privatización provinciales

-Hay sectores donde hubo inversiones y privatizaciones y hay problemas. Aerolíneas Argentinas es un ejemplo.

-A Aerolíneas, como a todo el transporte aéreo, hay que facilitarle el aumento de la productividad.

Por ejemplo, las tasas aeroportuarias que surgieron del proceso de privatización de aeropuertos son muy caras.

Y hay muchos insumos del transporte aéreo que son exageradamente caros.

Yo en una oportunidad le pregunté al propietario de LanChile, que es amigo mío y con quien fuimos compañeros de estudios, si él podría operar una empresa como las que tenemos en la Argentina con la misma facilidad y eficiencia que lo hace con la suya.

El me dijo que no, porque nosotros tenemos tasas aeroportuarias muy caras y también algunos impuestos que dificultan la operación.

Ese es un aspecto que vamos a poder corregir con la ley de competitividad.

-Pero allí hay un concesionario y un contrato...

-De todas maneras, vamos a tratar de que aumente la competitividad del transporte aéreo.

-El Correo también tiene un caso parecido, con un concesionario que se queja de la falta de rentabilidad.

-Todos ésos son los aspectos que hay que corregir.

-En el sistema de convertibilidad usted tiene que tener ganancias de competitividad mayores que las de Estados Unidos.

-Por lo menos deberían ser iguales.

Eso ocurrió hasta mediados de 1998.

Si uno mide los incrementos de productividad hasta entonces, ve que son más altos que en Estados Unidos.

A partir del segundo semestre de 1998 y hasta 2001, en cambio, encuentra una gran diferencia en favor de Estados Unidos.

-¿Por qué ocurrió?

-Básicamente, por encarecimiento del capital y también por las incertidumbres que comenzaron a aparecer sobre el futuro de las reglas de juego en varios sectores, todo lo cual llevó a una interrupción del proceso de inversión.

Eso hizo caer el ritmo de crecimiento de la competitividad.

-¿La solución es la ley de competitividad?

-Sin duda.

A eso apunta.

-El Estado como proveedor de bienes y servicios públicos también está lejos de ser competitivo.

-Falta mucho por hacer en materia de eficiencia del sector estatal.

Cuando se habla de reforma o de modernización estatal se debería poner énfasis en estos aspectos.

En la productividad y la eficiencia del gasto público.

-Cuando se habla de esto mucha gente tiene miedo de que empiecen los despidos.

-No debería ser así.

Porque un país que logra aumentar la productividad aumenta el nivel de ingresos de su población.

Y cuando la gente gana más, demanda más bienes y mayor cantidad de servicios de mayor calidad.

Se crean así mayores oportunidades de empleo y, sobre todo, empleos mejor remunerados.

Cavallo, que no quiso adelantar más detalles, parece referirse al encarecimiento del crédito que significó la aplicación del impuesto a los intereses pagados por las empresas, que ya José Luis Machinea había prometido disminuir gradualmente para luego derogar.

También, desde la gestión de Roque Fernández en Economía se aumentaron los aranceles para la importación de bienes de capital, que ahora Cavallo derogó.

Un proceso de desregulación amplia implicaría derogar restricciones o limitaciones al ingreso de competidores en los mercados.

También, dar por tierra con normas que importen la limitación de oferta de bienes o servicios, impongan cuotas u otro tipo de restricciones.

La Nación, Domingo 1 de abril de 2001, hacer clic aquí.

Iconos del peronismo 2010


De Pino Solanas a “Paco” de Narváez, del Lupo a Tachuela, del Momo al Negro Hugo, de Posse a Argumedo; además de “Gobernas”, Intendentes, “Diputadoras” y MMSS.

Tendrán en común proclamarse como peronistas; reclamando ser los “verdaderos”, no los truchos, Traidores e Infiltrados.

El acto de Vélez confirmo que no son los “votos de los grasitas” lo que esta en disputa, sino la adhesión de los Apparatchik; aquellos que no son la Nomenklatura en si misma.

Los apagaincendios, que llevan sobre sus espaldas en día a día del Estado; despreciados y ninguneados, hasta ahora, se convirtieron en la clave de la “gobernabilidad”.

Sin ellos es imposible el Régimen, por más que lo proclame la Izquierda, o lo desee la Derecha.

Como declaro la más lucida Dirigente Republicana el 24 de febrero de 2009:

"Nosotros no buscamos dirigentes que puedan salir en el titular del diario, nosotros no estamos ni vamos a estar a la caza de estrellas del PJ decadente, nosotros queremos llamar a los dirigentes intermedios, hombres y mujeres del justicialismo, porque estamos buscando al pueblo peronista", afirmó Carrió, que aseguró que recorrerá "cada villa y lugar donde se encuentre el pueblo peronista".

Y añadió: "Esto lo vamos a hacer no para que nos voten, sino para decirles que estamos con ustedes, que vamos a gobernar con ustedes y para ustedes".

El dirigente peronista de la CC, Gerardo Conte Grand, fue el encargado de señalar el verdadero sentido del encuentro al afirmar que "es una decisión de la Coalición la construcción del espacio peronista", ya que "encerrarse en el panradicalismo es un suicidio electoral".

Los “mil técnicos”, “infiltrados en el Estado”, de Curzio Malaparte; son los que explican porque hasta ahora no fue posible una “Revolución de Colores”.

Las Movilizaciones, las Protestas, e incluso las derrotas Electorales; son inocuas si el Aparato se mantiene firme y cohesionado.

Mucho mas si puede resistir la tentación del Orden Publico a cualquier costo; negando los “mártires” de la Represión, que son el combustible imprescindible para el cambio de Cúpula.

Sin un quiebre moral, y una lucha de fracciones suicida, es imposible imponerse y sustituirlos.

Porque ese es otro dato; sin el Partido Militar disponible, no hay en la Argentina estructuras de volumen cuantitativo, que ocupen los 15.000 lugares claves.

Y logren hacer cumplir las “directivas” a los 200.000 lugares secundarios.

Con una población de 40.000.000, el Estado mínimo; sin contar la tropa Seguridad, Defensa, Justicia, Salud, Educación, y Administración General; es del ½ por ciento.

Uno de cada 200, nos da ese número; y si no están dispuestos a “obedecer”, o deciden “irse a casa”, todo colapsa.

Es lo que el Compatriota y Correligionario EduA llamaría, “la madre de todas las bombas de tiempo”

Y es un dato que conocen Cobos-Carrio-Binner-Macri; pueden llegar a tener a disposición los 15.000 cualitativos, si hacen una vaquita, pero no tienen la seguridad de la “obediencia debida” de los 200.000.

Y es por eso, que el Vélez de Moyano contrasta con el enfunfurruñamiento de los partidos chicos y/o unipersonales.

Llaman proscriptiva a la exigencia legal de 1 ½ del Padrón; 300.000 votantes dixit Vilma Ripoll; si no pueden asegurar ese mínimo de simpatizantes, ¿Con quien piensan Conducir el Estado?

¿Van a realizar castings como el PRO de la CABA?

En cambio; Moyano le puede mojar la oreja al “Coqueto” Colorado, que puede tener muchos mas votos que él; porque demostró que tiene un mínimo de ¿40.000?, ¿80.000? “compañeros propios”, dispuestos a acompañarlo en todo lo largo y ancho del país.

Y tomemos en cuenta que es SOLO una fracción del pejotismo y su columna vertebral.

Sus “competidores” dentro del MOO; de Gennaro, Barrionuevo, Momo Venegas, etc.; también están lanzados a “armar” las mesas político-sindicales.

Todos han oído, hasta el cansancio, al Tano; pero lo del Momo es diabólicamente perverso, si se lo mira desde el Progresismo partidocratico.

La CAP esta diseñada para actuar sin patrocinio estatal, aun en la Clandestinidad.

Células barriales de no más de 40 simpatizantes, con cartillas de inducción y carnet de compromiso; jerarquías extremadamente chatas y redes horizontales en profundidad.

Esto ultimo significa Sindicatos; pero también Cooperadoras Escolares, Clubes, Sociedades de Fomento, Comedores, Asociaciones Barriales y de Comerciantes, Parroquias y Templos, Centros de Jubilados, etc.

Disputarle el control del Territorio al mismismo Estado formal; que encabezan el Intendente, el Gobernador y el PEN.

Por supuesto no esta asegurado el éxito; pero el desafío intraperonista, obliga a los Apparatchik a debatir para reconstruir la “Confianza Política”; “en si” y “entre si”.

Va mucho más allá de los Kirchner, los Duhalde, los Venegas, los Moyano, o los no P.

¿Se entiende porque la UCR reclama un “garante”, el Establishment se desespera por seducir al “pejotismo”, o Carrio quiere hablar cara a cara con los dirigentes intermedios del pueblo peronista?

Mientras tanto; hacia adentro del Movimiento, las tres imágenes que encabezan este post definen las estrategias, que son “transversales” a los posicionamientos políticos.

En especial dentro del PJPBA.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Convoy de CW McCall


1/ Un grupo de vehículos (de cualquier tipo), que viajan juntos para darse apoyo mutuo, en formación defensiva.

Por ejemplo, atravesando una zona desértica, si un vehículo sufre una avería, el resto puede ayudar con la reparación; y en caso de tener que abandonarlo, su carga y personal puede ser repartido entre los restantes miembros del convoy.

2/ Canción country-rock de 1975, sirvió de inspiración del filme del mismo nombre de Sam Peckinpah; hacer clic aquí para el video.

3/ Paul Brandt hizo un versión en el 2004, confirmando que el personaje CW McCall es una tradición en Estados unidos, hacer clic aquí.

4/ Como el acto de Vélez es controvertido, lo mejor es provocar las neuronas para que estas saquen sus propias conclusiones. ;-P

5/ Por ultimo; para entender la influencia de esta subcultura, el tema “Driving my life away”, hacer clic aquí; de la película Roadie, hacer clic aquí.

"Bands make it rock, but roadies make it roll."

martes, 15 de diciembre de 2009

Bicentenario; los Manolos, Oscuros e Iluminados.



Haya pan y haya toros, y más que no haya otra cosa.

Gobierno ilustrado: pan y toros pide el pueblo.

Pan y toros es la comidilla de España.

Pan y toros debes proporcionarla para hacer en lo demás cuanto se te antoje in secula seculorum.

Amen.

Oración apologética en defensa del estado floreciente de España; 1793.

¿El Populismo tiene una Tradición?, y si la tiene, ¿desde cuando?

Podría hablar de la Reconquista y la Resistencia de 1806 y 1807; la Heroica y muy Leal Buenos Aires, que tenia en sus filas a Guemes y Bustos, mientras en la Campiña Oriental operaban Artigas, Larrañaga y Zufriategui.

También podría argumentar como estos hechos influyeron en el 2 de Mayo en Madrid; “Una Intifada de navaja y macetazo”, como cuenta Arturo Pérez-Reverte.

O el Bando de los Alcaldes de Mostoles, un pueblito que no llegaba a los 2000 habitantes, que reacciona como el Cabildo de Martín de Alzaga.

Se que parece una exageración; pero si el desafío de María Sánchez de Velazco y Trillo, fue la inspiración del “Si de la Niñas” del Iluminado Moratin, los sucesos de los años anteriores en el Río de la Plata eran de publico conocimiento en el Madrid de 1808.

Manolo, pan y toros.

Según Wikipedia, y los enlaces que señala el articulo;

“Manolo es una derivación coloquial del nombre Manuel, y desde finales del siglo XVIII, por un famoso sainete de Ramón de la Cruz (1769), se utiliza como sinónimo de guapo, valiente o chulo, los rasgos con los que se identificaba a las clases populares madrileñas, de un modo equivalente al concepto de majo (para las mujeres, manola y maja) y en relación con los de chulapo y chispero”.

Son los personajes que inmortalizaron los cuadros de escenas populares de Goya, sobre todo sus series de cartones para tapices (La maja y los embozados, La cometa), o las famosas La maja desnuda y La maja vestida (aunque la personalidad de la retratada es objeto de debate).

El casticismo de la aristocracia española la hacía imitar el vestuario y la pose de los "manolos", de forma que es habitual que Goya también pintase a nobles con ropa similar.

De una forma más trágica, también pueden reconocerse "manolos" o "majos" en los personajes que aparecen en Dos de mayo de 1808 y en Los fusilamientos del tres de mayo”.

………………

«Pan y toros» es un tópico cultural español que, parafraseando la expresión latina deJuvenal «Panem et circenses» ('Pan y circo'), describe la fiesta de los toros como una diversión que halaga las bajas pasiones del pueblo llano, amortigua los conflictos sociales y le mantiene en una situación de atraso.


Expresa un punto de vista común de la mayor parte de los ilustrados, en contra de la corriente casticista de buena parte de la aristocracia (que a su vez les acusaba a aquéllos de afrancesados).


El toreo del siglo XVIII había dejado de ser un arte propio de los caballeros para serlo de los peones, que toreaban a pie, y se estaban convirtiendo en ídolos de masas, sobre todo por la identificación con su condición social de origen (como ocurrió posteriormente en otras sociedades, y también en la española, con los héroes deportivos).


El espectáculo taurino se estaba haciendo cada vez más popular.


Por su parte, las clases altas lo veían con buenos ojos, e imitaban las vestimentas, peinados y poses chulescas de los majos, provenientes de las clases populares (como refleja Goya, él mismo ilustrado y afrancesado, pero amante de los toros, o los entremeses de Ramón de la Cruz).


La regulación de las fiestas populares estaba siendo objeto de preocupación: Pedro Rodríguez Campomanes se quejaba de la gran cantidad de festejos y días festivos, propios de los ritmos intemporales de trabajo tradicional de la sociedad preindustrial, y desearía verlos racionalizados, para intensificar la productividad, como querría el mundo industrial y capitalista”.


http://es.wikipedia.org/wiki/Manolo

http://es.wikipedia.org/wiki/Pan_y_Toros

Un desgarro del Alma, con dos siglos de Historia, según el Iluminado Arturo Pérez-Reverte

Una intifada de navaja y macetazo

En estos tiempos de códigos más o menos Vincis, de conspiraciones vaticanas y de tramas ocultas, regado todo con la inevitable agua llevada al molino de la política, el 2 de Mayo no podía quedar al margen.


Por eso, junto a historiadores de probada solvencia que aportan al bicentenario obras fundamentales para comprender mejor un tiempo decisivo para la España de entonces y la de hoy, aparecen también versiones pintorescas de los acontecimientos que desencadenaron la Guerra de la Independencia.


Historiadores o historietistas de variada casta, sin recurrir ni siquiera al recurso -que casi todo lo justifica- de la ficción, vuelcan en la fecha del 2 de Mayo las más peregrinas interpretaciones personales: desde quien plantea el conflicto como una primera guerra civil entre españoles, anacronismo que hace llevarse las manos a la cabeza a los historiadores serios, a quien pretende demostrar, no ya que los madrileños se alzaran directamente por la Constitución de 1812, sino por la de 1978, o casi.


Sin que falte algún historiador profesional que -a qué pasar hambre, si es de noche y hay higueras- presenta libro, pretendidamente riguroso, bajo el reclamo publicitario: Las tramas secretas de la insurrección.

Nada de eso es malo, por supuesto.


Está bien que circulen opiniones diversas, artículos y libros, y que el lector curioso o especializado disponga de variados puntos de vista para establecer su propia idea del asunto.


El tiempo y los verdaderos historiadores ponen siempre, al fin, cada cosa en su lugar.


Eso ocurre ya estos días con la difusión de trabajos admirables como los del teniente coronel José Manuel Guerrero Acosta o la historiadora Carmen Iglesias -magnífico, su ensayo breve La tragedia de la inteligencia-, la publicación de ensayos solventes como el José Bonaparte de Manuel Moreno Alonso o el Dos de Mayo de 1808 de Arsenio García Fuentes, entre otros, y la reedición, o feliz permanencia en las mesas de novedades de las librerías, de títulos fundamentales como La guerra de la Independencia, de Miguel Artol; El Dos de Mayo, mito y fiesta nacional, de Christian Demange; o El sueño de la nación indomable, de Ricardo García Cárcel.


A juicio del simple lector que soy, el valor singular de las obras citadas es que sus autores saben, o supieron, mantener las distancias con el lugar común de la nación en armas unida y solidaria como un solo hombre, poniendo límites al alcance del mito que a los españoles de mi generación se nos inculcó en las escuelas de los años 50 y 60: resistencia numantina, patria y religión, lealtad colectiva y sin fisuras a la idea de una España unida en su rica diversidad, arma al brazo y en el cielo las estrellas, etcétera; capaz de ponerle camisa azul lo mismo a Viriato que al Cid Campeador, a Cervantes, a Daoíz o a Velarde.

El 2 de Mayo y la guerra de la Independencia fueron procesos complejos donde, como ocurre en todos los lugares del mundo, la mayor parte de los protagonistas se vieron arrastrados contra su voluntad y donde, paradójicamente, muchas grandes hazañas tuvieron justificación en el fanatismo e incultura de sus protagonistas.


Ni todos los curas fueron trabucaires -no pocos obispos colaboraron con el invasor-, ni todos los guerrilleros fueron héroes -numerosos bandoleros y asesinos se justificaron bajo ese nombre-, ni todos los afrancesados fueron villanos oportunistas.


Además, los aliados ingleses se comportaron a veces con más crueldad y falta de escrúpulos que las tropas francesas.


Y entre 1808 y 1814, los ejércitos españoles fueron de derrota en derrota hasta la victoria final, lograda a fuerza de coraje y tenacidad nacional, de una parte, y de ayuda británica, por la otra, mientras miles de patriotas voluntarios o forzosos eran sacrificados por la incompetencia, la desorganización, la insolidaridad y la mala fe tradicionales, tan propias de España y su gente.


Sin contar lo que vino después: el retorno del rey más infame de nuestra historia, la abolición de las libertades constitucionales y la demostración aplastante, en el sentido literal del término, de que en 1808 -o unos años antes, cuando todavía era posible, quizás, una guillotina en la Puerta del Sol- los españoles nos equivocamos de enemigo.


Error del que, doscientos años después, todavía pagamos las consecuencias.


Frente a esas realidades probadas por autoridades solventes, el fatigoso rumor de la España épico-folclórica, levantada para defender, unánime y coordinada desde el primer día, nación y libertad, sigue como fondo del discurso de ciertos historiadores.


Algunos, como el profesor de la Complutense Emilio de Diego, parecen incluso haber descubierto -en eso se basa, al menos, la promoción de un reciente libro suyo sobre 1808-, que la guerra de la Independencia, a través del 2 de Mayo, empezó con una red de conspiraciones previas secretísimas y clandestinas; un aristocratismo difuso encabezado por militares, aristócratas y clérigos, que habría hecho las delicias de Dan Brown.


Todo eso, a pesar de que algunas de tales conspiraciones, las menos novelescas, son del dominio público hace tiempo -se conocen al menos cuatro, y ninguna fue más allá del proyecto, a veces disparatado-, de que casi todas fueron más bienintencionadas que reales, y de que ninguna llegó a consumarse nunca; ni siquiera el complot de los artilleros, el más serio, que implicaba a los capitanes Daoiz y Velarde con otros militares de poca graduación, y que fue desbaratado por el ministro de la Guerra, el afrancesado, luego colaborador de los invasores, general Gonzalo O'Farril.

El 2 de Mayo no fue resultado de tramas secretas ni conspiraciones patrióticas.


Es cierto que agentes profernandistas alentaron en Madrid protestas y motines; pero, como han probado historiadores respetables, eso nunca fue más allá de pequeños incidentes.


Ni siquiera Fernando VII, indeciso ante Napoleón en Bayona, soñó con una guerra contra los franceses: su reacción al conocer la noticia fue de miedo y confusión, pues nunca habría osado llegar tan lejos.


De dar pataditas en las espinillas de Murat, lugarteniente del emperador en España, a una insurrección nacional previamente organizada, media un abismo que sólo la avidez oportunista de originalidad académica permite salvar.


En Madrid, los hilos los movieron el azar y la cólera.


Y los redaños.


Afirmar lo contrario es rebajar la gesta.


El pueblo que el 2 de Mayo luchó contra los franceses no estaba manejado por agentes secretos de Fernando VII ni del Gobierno británico, sino que su impulso fue espontáneo, impremeditado, desorganizado, y sangriento.


Fue un estallido de furia ante la injusticia francesa; la chispa de un altercado ante Palacio que prendió por la ciudad como reguero de pólvora.


Nadie lo esperaba tan grave; ni siquiera los protagonistas.


La prueba es que todos los supuestos conspiradores de las supuestas tramas secretas se quedaron en sus casas mientras el pueblo encolerizado se juntaba en cuadrillas, daba la cara con navajas, macetas y armas de fortuna, corriendo de un lado a otro por la ciudad, siempre en busca, inútilmente, de alguien que lo dirigiera.


Cierto es que hubo un aristócrata y dos capitanes de artillería que se batieron, respectivamente, en la puerta de Toledo y en el parque de Monteleón; pero lo hicieron, como confirmaron luego amigos y compañeros, no como piezas de una trama, sino por cuenta propia; por pundonor y vergüenza torera.


El 2 de Mayo, un pueblo ingenuo e ignorante se batió en Madrid sin orden y solo, abandonado por su rey, por su Gobierno, por su Ejército y por las clases acomodadas, que se quedaron mirando desde los balcones, suspicaces, a aquella turba que trastornaba el orden público, y luego respiraron aliviados -lo cuentan testigos irreprochables como Alcalá Galiano- cuando la tranquilidad volvió a las calles.


En aquella ciudad de 170.000 habitantes sólo tomaron de verdad las armas tres o cuatro mil hombres, mujeres y niños.


La lista de 413 muertos y 160 heridos prueba que la mayor parte de quienes pelearon desempeñaban oficios humildes: jornaleros, albañiles, panaderos, criados, mozos de caballos, aguadores, empleados, dependientes, chisperos, desertores, rufianes, putas, manolas: pueblo bajo que ese día salió a pelear, no movido por conspiraciones rocambolescas, sino porque había franceses a tiro de navaja, y la gente estaba harta de que se pasearan por Madrid como por su casa.


El 2 de Mayo sólo fue un día terrible de cólera local.


Una intifada de puñal, trabuco y macetazo; no un día de patria, nación y libertad.


Todo eso vino después, a partir del 3 de Mayo y de la torpe y brutal represión francesa; cuando la nación entera se alzó en armas, en una guerra despiadada que cambió la historia de Europa.


Algo que quienes lucharon y murieron el 2 de Mayo en las calles de Madrid no habían imaginado siquiera.


http://www.elpais.com/articulo/cultura/intifada/navaja/macetazo/elpepicul/20080420elpepicul_1/Tes

Los Alcaldes de Mostoles.

Señores justicias de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mi el alcalde ordinario de la villa de Mostoles.


Es notorio que los franceses apostados en las cercanias de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid esta corriendo a estas horas mucha sangre.


Somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armandonos contra unos perfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey.


Procedan vuestras mercedes, pues, a tomar las mas activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demas pueblos, y alentando a esto, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.


Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.


Mostoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.


Andres Torrejon


Simon Hernandez


http://es.wikipedia.org/wiki/Bando_de_los_alcaldes_de_Móstoles