lunes, 16 de noviembre de 2009

Artemio, Sócrates y Aristófanes.


El Compagna Artemio me hace el honor de citarme en una de sus tesis sobre la telepolitica.

Por eso, reitero lo dicho antes, hacer clic aquí; y además coincidir en el actual análisis de Artemio.

El Canal Encuentro no puede competir con Tinelli, Mirtha y Susana; porque no esta en la misma frecuencia; son Universos donde los segundos siempre le ganan al primero a corto plazo.

¿Por que?, uno pretende ser serio y educar; una especie de Plaza Sésamo para adultos.

Conste que soy consumidor de los generadores de contenido, NatGeo, Discovery y THC.

Los otros, buscan entretener, y secundariamente transmitir SU mensaje.

Es como enfrentar a Borges, en ingles, con Benny Hill con subtítulos.

El Bardo Ciego siempre morderá el polvo frente al Slapstick; hacer clic aquí.

Como no es un tema nuevo, o que nació con el cine mudo, un ejemplo de la Grecia Clásica; donde Sócrates fue ridiculizado, aun con el regocijo de sus amigos y discípulos.

Aristófanes (en griego ριστοφάνης) fue un dramaturgo griego que nació y murió en Atenas sobre el444 a. C. y el 385 a. C. respectivamente.

Vivió durante la Guerra del Peloponeso, época que coincide con el esplendor del imperio ateniense y su consecuente derrota a manos de Esparta.

Sin embargo, también fue contemporáneo del resurgimiento de la hegemonía ateniense a comienzos del siglo IV a. C.

Leyendo a Aristófanes es posible hacerse una idea de las intensas discusiones ideológicas (políticas, filosóficas, económicas y literarias) en la Atenas de aquella época.

Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica.

Especialmente conocida es su animadversión hacia Sócrates, a quien en su comedia Las nubes lo presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes.

En el terreno artístico tampoco se caracterizó por una actitud innovadora; consideraba el teatro de Eurípides como una degradación del teatro clásico.

Desde su juventud escribió comedias.

Se conservan once obras suyas, desarrolladas con una estructura definida en la que alternan el diálogo y el canto:

Los acarnienses, 425 a. C.

Los caballeros, 424 a. C.

Las nubes, 423 a. C. Una sátira contra los nuevos filósofos, como Sócrates.

Las avispas, 422 a. C.

La paz, 421 a. C.

Las aves, 414 a. C. Una sátira del imperialismo ateniense.

Lisístrata, 411 a. C.

Las Tesmoforias, 411 a. C.

Las ranas, 405 a. C.

Las asambleístas, 392 a. C.

Pluto, 388 a. C.

Aristófanes presenta su primera comedia a un certamen siendo tan joven que no la puede hacer con su nombre, esto es más por una cuestión tradicional ya que era perfectamente legal.

Esta pieza se presenta en el 427 y fue llamada, “Los Convidados”, hoy desaparecida.

Su segunda obra es “Los Babilonios” y fue representada en 426 a. C. esta comedia también esta desaparecida.

Influencia

El gesto obsceno de levantar el dedo corazón, que muchos creeríamos moderno, aparece ya en Las Nubes, escrita cuatrocientos años antes de Cristo.

En esa comedia un rústico al que le hablan de un verso dáctilo (en griego, dedo) yergue el mayor y pregunta:

"¿Cuál...? ¿Este?", con lo que seguramente despertó las risas del público.

Wikipedia

Para quienes no hayan tenido la oportunidad de presenciar, o leer, alguna de las obras de Aristófanes; son los mismos chistes y retruécanos de Olmedo en Costa Pobre, Borges o el Manosanta.

Resumiendo; nos faltan Sofovich, Olmedos y Portales.

Manadas del Conurbano; Doña Rosa y el Banco Piano.


No pretendo competir con el Compañero Conurbanos, y mucho menos con la Blogosfera Económica Argentina; solo lanzar una hipótesis para explicar conductas aberrantes, según la sociología económica argenta.

"Toda esa gente que está espantada por la conflictividad social y la inseguridad, que se horroriza por la crispación del Gobierno, que casi no puede llegar al centro por los piquetes, cuando llega, nos vende todos sus dólares y se hace de pesos."

Frase brutal, digna de Luis Barrionuevo, muestra el desconcierto por el comportamiento de Doña Rosa.

Ojo, no se habla de los Inversores grandes o medianos; que no necesitan ir físicamente a “desdolarizar sus portafolios por un ajuste de las expectativas con respecto al valor del dólar”.

Ellos solo necesitan llamar telefónicamente, o enviar un mail, a su broker.

Aquí se esta hablando de intercambio físico de billetes en ventanilla.

Doña Rosa, o chiquitaje, o perejiles; que en el último ½ siglo, con sus estampidas, volteaban gobiernos.

La infantería, que cargaba a bayoneta calada, en los Golpes de Mercado.

Corridas bancarias o cambiarias, que desataban una espiral hasta el paroxismo.

Hoy no esta ocurriendo lo que indica el sentido común económico; “…lo habitual era que a mayor incertidumbre política y conflictividad social, hubiera mayor demanda de dólares”

En mis años mozos, del 70 al 2000; uno sabia que la cosa estaba muy mal, cuando desde el 1º Cordón partían en manada a cambiar pesos por dólares, al microcentro.

La brecha de Spreads entre la oferta local y la de la City valía el riesgo del viaje; y quien bajaba la data eran los noticieros.

Entonces, ¿que fue lo que cambio, para que Doña Rosa no actúe en manada?; ¿o si lo hace, viole el Paradigma de los últimos años?

Porque es un dato que altera las Relaciones de Fuerza entre la Administración y los Poderes Fácticos.

Yo intentare dar una hipótesis, por supuesto abierta a la crítica y comprobación.

Veamos; los jubilados y pensionados son una fuerza por si misma, dentro de lo que se considera pequeños inversores o ahorradores.

Porque ya tenían ahorro de antes, cuando eran jóvenes y el país era otro, y además, porque tienen la gimnasia financiera de los últimos 50 años.

Producto del darwinismo económico, su sensibilidad es la de los supervivientes mas duros.

Conocen todos los trucos, porque los sufrieron, y de desangraron con ellos.

Su importancia no radica en el stock, que en si mismo es insignificante, sino en la masa; que termina colapsando todos los sistemas.

No hay nada más temible que hordas de viejos enfurecidos, decididos a linchar a quienes creen que los estafaron.

¿Recuerdan la persecución de Roberto Alemann en Diagonal Norte?; ahí no se puede hablar de militantes de izquierda, porque de ser así estaría muerto.

Aunque fueran viejos, no se conformarían con una zancadilla y escupitajos.

Tendrían la suficiente experticia, que le falta a los actuales, para ser más contundentes.

Ahora bien, con el gobierno de la Alianza, irrumpió en el 1º Cordón Piano; que paso de Casa de Cambio a Banco; y tiene de facto el casi monopolio de pago de Jubilaciones.

Pero hay un detalle, en su origen eran las Pensiones y Jubilaciones de la Unión Europea.

Españoles e Italianos que cobraban en Euros.

Y allí mismo los cambiaban por pesos o dólares, según fuera el destino, el consumo o el colchón.

Épocas del Mingo Cavallo, su corralito, y la relación 0.80 U$S por Euro.

Como el cobro es mensual, y pueden ir varias veces en el mes; Pensión europea, Jubilación y Pensión por viudez, se acostumbraron a la pizarra del banco.

Además, la generalización de las Pensiones de los últimos años, sumo una gran cantidad de personas que no habían aportado.

Ente ellas las amas de casa de la clase media, acomodadas o no; y uno sabe que las madres o abuelas siempre tienen un canuto, por las dudas.

Son Doña Rosa versión 2009.

Como también se cobran servicios, y los locales están en el Centro Comercial, se convirtió en una vuelta de perros gerontes.

Se ponen de acuerdo amigas y/o amigos, pera ir a pagar; y tomarse el te, café, o cita clandestina.

Porque las viejas y viejos, pueden perder el pelo, pero no la libido.

Aunque no lo crean, las trampas están a la orden del día; y mucho más cuando la proporción de hembras duplica la de machos. ;-P

Entonces, la pizarra del “piano”, sustituye los enjundiosos análisis del ½ día o la cena.

Han visto en tiempo real como el dólar se depreciaba frente al euro, minimizando la depreciación del peso frente al primero.

El fortalecimiento del Real, que conocen por los nietos e hijos que veranean en Brasil; o por sus mismas excursiones en grupos de jubilados de buen pasar.

Es información no filtrada por los voceros del mainstream.

Si además le sumamos la memoria histórica, que fue el motor de la persecución de Alemann, “¿City, tenemos un problema?”

No hay aglomeraciones por la brecha del Spreads, que justifiquen el viaje al microcentro.

Recuerden que el disparador del efecto manada es ver el comienzo del enjambramiento, transmitido en directo por los noticieros.

Como desconfían de los bancos, los “multitudinarios” los guardan en el colchón o el fondo.

O sea, hay un desacople físico con el gatillo que dispara la estampida.

En resumen, los movileros no tienen objetivos concretos para mostrar el caos cambiario.

Ahora bien, yendo a lo importante; ¿Hay un cambio de Paradigma, o es una situación excepcional?

Y si es esta ultima, ¿Cuál es la razón?

1/ Desconfianza en el Verde; si es así, ¡mamita querida!

2/ No alcanzan los ingresos corrientes, y hay que recurrir a los ahorros, ¿entonces porque los cambian?

¿Acaso porque los rechazan los proveedores? 8-()

3/ Creen que el riesgo económico cedió, y ¿por eso regresan al circuito de la economía real lo que habían retirado?

4/ Ante la valorización del Real, ¿se tomaran las vacaciones en la Argentina?

Pero aquí estamos ante la incógnita anterior, a menos que estén depositando en la caja de Ahorro, para no llevar el efectivo encima

Si fuera cierto, eso nos lleva a que no hay temor por un corralito II.

Recordemos que hay algo peor que te incauten, y es que no puedas irte de vacaciones.

A Cavallo y de la Rua le falto el timing, Marzo es mas inocuo de Noviembre o Diciembre.

5/ Todo lo anterior es falso, y no tenemos la menor idea de lo que esta sucediendo.

Lo concreto es que el GBA, como espacio sociológico, vuelve a interferir en las Praxis políticas y económicas; y desafía a las Teorías establecidas.

Porque no hablamos de los Sectores excluidos, prisioneros de la maquinaria Clientelista.

Sino de Doña Rosa, y su voto flotante, que decide quien gana y quien no.

Quien descule el flujo y contraflujo, tiene las llaves de la elección del 2011; hablamos del campo de batalla electoral del 1º Cordón.

Los que le dieron la victoria a Alfonsín, Cafiero, Fernández Meijide, de la Rua y de Narváez.

Recuerden que quien avisa no es traidor.

domingo, 15 de noviembre de 2009

“El regreso de los Capitales”, según La Nación.


"Toda esa gente que está espantada por la conflictividad social y la inseguridad, que se horroriza por la crispación del Gobierno, que casi no puede llegar al centro por los piquetes, cuando llega, nos vende todos sus dólares y se hace de pesos." Así describe un financista la extraña situación que vive la Argentina en estos días en los que lo habitual era que a mayor incertidumbre política y conflictividad social, hubiera mayor demanda de dólares.

¿La explicación? "La gente creía que habría un estallido y se puso a ahorrar por precaución, ahora ve que el dólar no se fue a las nubes, que no hay colapso bancario, entonces gasta, se da un gusto que estuvo postergando", dice el hombre, que ve cómo el dólar no se deprecia más porque lo sostiene el Banco Central.

Conrado Wittstatt, gerente general de Audi, cree que esa visión es correcta. "El segmento de autos de lujo está recuperándose y con que las ventas del año próximo se mantengan en el nivel del último trimestre, 2010 terminará con un nivel mucho mejor que el de este año", aseguró en la presentación del deportivo S4, con el que espera capturar parte de ese crecimiento. Su competidor BMW, por ejemplo, anunció hace poco el lanzamiento del modelo X1.

Otra visión posible es que a una buena parte de la población no le alcanzan los ingresos y está desahorrando. Por supuesto, no son los que compran autos de lujo. Pero presionan en el mercado cambiario si venden dólares.

Datos duros de que esto puede estar ocurriendo lo aportó el sondeo del Indice de Expectativas Económicas de TNS Gallup y de la UCA. En septiembre, detectó que dos de cada tres familias decía que apenas llegaba a fin de mes con sus ingresos. El 11% dijo estar endeudándose y el 8% dijo estar consumiendo sus ahorros. La situación de empleo, desde entonces, no parece haber cambiado radicalmente y tampoco la de los ingresos.

Más bien parece que para una porción importante de la población los ingresos crecen a una tasa menor que la inflación de verdad.

Es probable que las ventas de dólares se deban tanto al hecho de que la crisis no fue peor, pero también a que la recuperación demorará todavía bastante en llegar al común de la gente.

Las increíbles colas para vender dólares

Jorge Oviedo
LA NACION

Si la tan meneada “Fuga” incluía el histórico colchón, cambiar los dólares por pesos es un Regreso; como mínimo al circuito de consumo.

Porque la otra alternativa es mas extraña; ¡Qué se este ahorrando en pesos! 8-()

Sarmiento y el Análisis Político.

El más conspicuo de todos, el más extraordinario, es el rastreador.

Todos los gauchos del interior son rastreadores.

En llanuras tan dilatadas, en donde las senda y caminos se cruzan en todas direcciones, y los campos en que pacen o transitan las bestias son abiertos, es preciso saber seguir las huellas de un animal y distinguirlas de entre mil, conocer si va despacio o ligero, suelto o tirado, cargado o de vacío: esta es una ciencia casera y popular.

Una vez caía yo de un camino de encrucijada al de Buenos Aires, y el peón que me conducía echó, como de costumbre, la vista al suelo:

"Aquí va -dijo luego- una mulita mora muy buena . . .; ésta es la tropa de don N. Zapata . . ., es de muy buena silla . . ., va ensillada . . ., ha pasado ayer . . .".

Este hombre venía de la Sierra de San Luis, la tropa volvía de Buenos Aires, y hacía un año que él había visto por última vez, la mulita mora, cuyo rastro estaba confundido con el de toda una tropa en un sendero de dos pies de ancho.

Pues esto, que parece increíble, es, con todo, la ciencia vulgar; ¿éste era un peón de árrea, y no un rastreador de profesión.

El rastreador es un personaje grave, circunspecto, cuyas aseveraciones hacen fe en los tribunales inferiores.

La conciencia del saber que posee le da cierta dignidad reservada y misteriosa.

Todos le tratan con consideración: el pobre, porque puede hacerle mal, calumniándolo o denunciándolo; el propietario, porque su testimonio puede fallarle.

Un robo se ha ejecutado durante la noche: no bien se nota, corren a buscar una pisada del ladrón, y encontrada, se cubre con algo para que el viento no la disipe.

Se llama enseguida al rastreador, que ve el rastro y lo sigue sin mirar, sino de tarde en tarde, el suelo, como si sus ojos vieran de relieve esta pisada, que para otro es imperceptible.

Sigue el curso de las calles, atraviesa los huertos, entra en una casa y, señalando un hombre que encuentra, dice fríamente:

"¡Este es!"

El delito está probado, y raro es el delincuente que resiste a esta acusación.

Para él, más que para el juez, la deposición del rastreador es la evidencia misma: negarla sería ridículo, absurdo.

Se somete, pues, a este testigo, que considera como el dedo de Dios que lo señala.

Yo mismo he conocido a Calíbar, que ha ejercido, en una provincia, su oficio, durante cuarenta años consecutivos.

Tiene, ahora, cerca de ochenta años: encorvado por la edad, conserva, sin embargo, un aspecto venerable y lleno de dignidad.

Cuando le hablan de su reputación fabulosa, contesta:

"Ya no valgo nada; ahí están los niños".

Los niños son sus hijos, que han aprendido en la escuela de tan famoso maestro.

Se cuenta de él, que durante un viaje a Buenos Aires le robaron una vez, su montura de gala.

Su mujer tapó el rastro con una artesa.

Dos meses después, Calíbar regresó, vio el rastro, ya borrado e inapercibible para otros ojos, y no se habló más del caso.

Año y medio después, Calíbar marchaba cabizbajo por una calle de los suburbios, entra a una casa y encuentra su montura, ennegrecida ya y casi inutilizada por el uso.

¡Había encontrado el rastro de su raptor, después de dos años!

El año 1830, un reo condenado a muerte se había escapado de la cárcel.

Calíbar fue encargado de buscarlo.

El infeliz, previendo que sería rastreado, había tomado todas las precauciones que la imagen del cadalso le sugirió.

¡Precauciones inútiles!

Acaso sólo sirvieron para perderle, porque comprometido Calíbar en su reputación, el amor propio ofendido le hizo desempeñar con calor, una tarea que perdía a un hombre, pero que probaba su maravillosa vista.

El prófugo aprovechaba todos los accidentes del suelo para no dejar huellas; cuadras enteras había marchado pisando con la punta del pie; trepábase en seguida a las murallas bajas, cruzaba un sitio y volvía para atrás; Calíbar lo seguía sin perder la pista.

Si le sucedía momentáneamente extraviarse, al hallarla de nuevo, exclamaba:

"¡Dónde te mi as dir!".

Al fin llegó a una acequia de agua, en los suburbios, cuya corriente había seguido aquél para burlar al rastreador. . .

¡Inútil! Calíbar iba por las orillas sin inquietud, sin vacilar.

Al fin se detiene, examina unas yerbas y dice:

"Por aquí ha salido; no hay rastro, pero estas gotas de agua en los pastos lo indican".

Entra en una viña: Calíbar reconoció las tapias que la rodeaban, y dijo:

"Adentro está".

La partida de soldados se cansó de buscar, y volvió a dar cuenta de la inutilidad de las pesquisas.

"No ha salido" fue la breve respuesta que sin moverse, sin proceder a nuevo examen, dio el rastreador.

No había salido, en efecto, y al día siguiente fue ejecutado.

En 1830, algunos presos políticos intentaban una evasión: todo estaba preparado, los auxiliares de afuera prevenidos; en el momento de efectuarla, uno dijo:

"¿Y Calíbar?"

-¡Cierto! -contestaron los otros anonadados, aterrados-.

"¡Calíbar!"

Sus familias pudieron conseguir de Calíbar que estuviese enfermo cuatro días contados desde la evasión, y así pudo efectuarse sin inconveniente.

¿Qué misterio es éste del rastreador?

¿Qué poder microscópico se desenvuelve en el órgano de la vista de estos hombres?

¡Cuan sublime criatura es la que Dios hizo a su imagen y semejanza!

Después del rastreador, viene el baqueano, personaje eminente y que tiene en sus manos la suerte de los particulares y de las provincias.

El baqueano es un gaucho grave y reservado, que conoce a palmos, veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques y montañas.

Es el topógrafo más completo, es el único mapa que lleva un general para dirigir los movimientos de su campaña.

El baqueano va siempre a su lado.

Modesto y reservado como una tapia, está en todos los secretos de la campaña; la suerte del ejército, el éxito de una batalla, la conquista de una provincia, todo depende de él.

El baqueano es casi siempre fiel a su deber; pero no siempre el general tiene en él plena confianza.

Imaginaos la posición de un jefe condenado a llevar un traidor a su lado y a pedirle los conocimientos indispensables para triunfar.

Un baqueano encuentra una sendita que hace cruz con el camino que lleva: él sabe a qué aguada remota conduce; si encuentra mil, y esto sucede en un espacio de cien leguas, él las conoce todas, sabe de dónde vienen y adónde van.

Él sabe el vado oculto que tiene un río, más arriba o más abajo del paso ordinario y esto en cien ríos o arroyos; él conoce en los ciénagos, extensos, un sendero por donde pueden ser atravesados sin inconvenientes, y esto en cien ciénagos distintos.

En lo más oscuro de la noche en medio de los bosques o en las llanuras sin limites, perdidos sus compañeros, extraviados, da una vuelta en circulo de ellos, observa los árboles; si no los hay se desmonta se inclina a tierra, examina algunos matorrales y se orienta de la altura en que se halla, monta en seguida y les dice para asegurarlos:

"Estamos en dereceras de tal lugar, a tantas leguas de las habitaciones; el camino ha de ir al Sur" y se dirige hacia el rumbo que señala, tranquilo, sin prisa de encontrarlo y sin responder a las objeciones que el temor o la fascinación sugiere a los otros.

Si aun esto no basta, o si se encuentra en la pampa y la oscuridad es impenetrable, entonces arranca pastos de varios puntos huele la raíz y la tierra, las masca y, después de repetir este procedimiento varias veces, se cerciora de la proximidad de algún lago, o arroyo salado, o de agua dulce, y sale en su busca para orientarse fijamente.

El general Rosas, dicen, conoce, por el gusto, el pasto de cada estancia del sur de Buenos Aires.

Si el baqueano lo es de la pampa, donde no hay caminos para atravesarla, y un pasajero le pide que lo lleve directamente a un paraje distante cincuenta leguas, el baqueano se para un momento, reconoce el horizonte, examina el suelo, clava la vista en un punto y se echa a galopar con la rectitud de una flecha, hasta que cambia de rumbo por motivos que sólo él sabe, y, galopando día y noche, llega al lugar designado.

El baqueano anuncia también la proximidad del enemigo, esto es, diez leguas, y el rumbo por donde se acerca, por medio del movimiento de los avestruces, de los gamos y guanacos que huyen en cierta dirección.

Cuando se aproxima observa los polvos y por su espesor cuenta la fuerza:

"Son dos mil hombres" -dice-, "quinientos", "doscientos", y el jefe obra bajo este dato, que casi siempre es infalible

Si los cóndores y cuervos revolotean en un círculo del cielo, él sabrá decir si hay gente escondida, o es un campamento recién abandonado, o un simple animal muerto.

El baqueano conoce la distancia que hay de un lugar a otro; los días y las horas necesarias para llegar a él, y a más, una senda extraviada e ignorada, por donde se puede llegar de sorpresa y en la mitad del tiempo así es que las partidas de montoneras emprenden sorpresas sobre pueblos que están a cincuenta leguas de distancia que casi siempre las aciertan.

¿Creeráse exagerado?

¡No!

El general Rivera, de la Banda Oriental, es un simple baqueano que conoce cada árbol que hay en toda la extensión de la República del Uruguay.

No la hubieran ocupado los brasileros sin su auxilio; no la hubieran libertado, sin él, los argentinos.

Oribe, apoyado por Rosas, sucumbió después de tres años de lucha con el general baqueano, y todo el poder de Buenos Aires hoy, con sus numerosos ejércitos que cubren toda la campaña del Uruguay, puede desaparecer, destruido a pedazos, por una sorpresa hoy, por una fuerza cortada mañana, por una victoria que él sabrá convertir en su provecho, por el conocimiento de algún caminito que cae a retaguardia del enemigo, o por otro accidente inapercibido o insignificante.

El general Rivera principió sus estudios del terreno el año de 1804: y haciendo la guerra a las autoridades, entonces, como contrabandista; a los contrabandistas, después, como empleado; al rey, en seguida, como patriota; a los patriotas, más tarde, como montonero; a los argentinos, como jefe brasilero; a éstos, como general argentino; a Lavalleja, como Presidente; al Presidente Oribe, como jefe proscripto; a Rosas, en fin, aliado de Oribe, como general oriental, ha tenido sobrado tiempo para aprender un poco de la ciencia del baqueano.